VIGESIMOTERCER SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
“¡DICHOSOS USTEDES…!” O “¡AY DE USTEDES…!”.
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor, Dios de ricos y pobres:
Te pedimos que el mensaje de Jesús, tu Hijo,
nos impresione y nos sacuda
de nuestras certezas y seguridades.
Que sepamos usar realmente nuestras riquezas:
bienes materiales, fe, cualidades de mente y corazón,
en servicio de los pobres.
Que el poder que podamos poseer
sea para beneficio de los demás;
que nuestra abundancia sirva para compartirla con los otros
y para liberarnos de nuestra auto-satisfacción;
que nuestra felicidad proporcione consuelo a los hermanos
y les lleve tu alegría, no la nuestra simplemente humana.
Señor, haznos pobres de soberbia, hambrientos de justicia,
llorosos por el mal que hemos causado a otros.
y abiertos a que nos cuestionen
cuando no vivamos de acuerdo con el Evangelio.
Todo esto te lo pedimos
en nombre de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Con respecto al estado de cada uno en la vida, sea celibato o matrimonio, Pablo ofrece su personal orientación: que la conversión no exige a nadie cambiar su estado de vida, sino más bien le exige vivir ese estado lo mejor que pueda según el evangelio.
Matrimonio y virginidad
Respecto a los que no piensan casarse no tengo órdenes del Señor, pero les doy mi opinión como persona de fiar por la misericordia del Señor.
Pienso que, teniendo presentes los tiempos difíciles en que vivimos, lo mejor es eso, que el hombre se quede como está.
¿Estás unido a una mujer? No busques separarte. ¿No tienes mujer? No la busques.
No obstante, si te casas no pecas, y la soltera, si se casa, no peca; pero tendrán problemas en la vida presente, y yo quiero evitárselos.
En una palabra, hermanos, queda poco tiempo: en adelante los que tengan mujer vivan como si no la tuvieran,
los que lloran como si no lloraran, los que se alegran como si no se alegraran, los que compran como si no poseyeran,
los que usan del mundo como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo se está acabando.
Salmo Responsorial
R. (11a) El rey está prendado de tu belleza.
Escucha, hija, mira y pon atención:
olvida tu pueblo y la casa paterna;
el rey está prendado de tu belleza;
ríndele homenaje, porque él es tu señor.
R. El rey está prendado de tu belleza.
Con todos los honores entra la princesa,
vestida de oro y de brocados,
y es conducida hasta el rey;
un cortejo de doncellas la acompaña.
R. El rey está prendado de tu belleza.
Entre alegría y regocijo
van entrando en el palacio real.
A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.
R. El rey está prendado de tu belleza.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Alégrense ese día y salten de gozo,
porque su recompensa será grande en el cielo.
R. Aleluya.
Evangelio
La Constitución del Reino de Dios, sus Bienaventuranzas, nos sorprenden porque alteran nuestras previsiones. Dios llama bienaventurados, felices, dichosos, a los que nosotros consideraríamos desgraciados. Y les garantiza la felicidad para siempre… Las Bienaventuranzas son el anclaje más perfecto del mandamiento del Amor, que anida y ha sido vivido por el mismo Dios. Alegrías y lamentaciones según el camino que elijamos andar… Dios, el mismo, inmutable, puro Amor, está del lado de los que, incompletos, quieren hallar en él la plenitud de su ser.
Sermón del llano: dichosos y desdichados
Dirigiendo la mirada a los discípulos, les decía:
Felices los pobres,
porque el reino de Dios les pertenece.
Felices los que ahora pasan hambre,
porque serán saciados.
Felices los que ahora lloran,
porque reirán.
Felices cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y desprecien su nombre a causa del Hijo del Hombre.
Alégrense y llénense de gozo, porque el premio en el cielo es abundante. Del mismo modo los padres de ellos trataron a los profetas.
Pero, ¡ay de ustedes, los ricos!,
porque ya tienen su consuelo.
¡Ay de ustedes,
los que ahora están saciados!,
porque pasarán hambre.
¡Ay de los que ahora ríen!,
porque llorarán y harán duelo.
¡Ay de ustedes cuando todos los alaben! Del mismo modo los padres de ellos trataron a los falsos profetas.
Oración de los Fieles
– Por los pobres y desplazados. Para que Dios colme sus expectativas y, por la acción comprometida de sus hermanos y hermanas, se vean satisfechas sus necesidades, roguemos al Señor.
– Por los que han sido tomados por su autosuficiencia y egoísmo. Para que Dios cambie sus corazones y los haga capaces de compartir con generosidad, roguemos al Señor.
– Por los que padecen hambre. Para que el Señor mismo les dé el Pan de Vida y nos inspire a nosotros a ayudarlos eficazmente a ganarse su propio pan de cada día, roguemos al Señor.
– Por los que ahora lloran. Para que el Señor los consuele con su Amor, roguemos al Señor.
– Por los que ahora ríen, inmersos en riquezas y placer. Para que el Señor, los haga capaces de reflexión y los lleve a compartir generosamente sus bienes con los hermanos más necesitados, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre de bondad:
Con este pan y este vino
celebramos el sufrimiento y muerte
de tu Hijo Jesucristo.
Enséñanos aquí, con su ejemplo, a comprender
que el sufrimiento y el dolor tienen sentido,
y que incluso la muerte es semilla de vida.
Con humildad,
aceptamos, Señor, este pensamiento luminoso,
y te pedimos que nos inspire en la vida.
Que sepamos aceptarlo también
cuando llega en la forma de una realidad difícil, pero salvadora,
a la luz de la cual intentamos vivir:
Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
La Palabra de tu Hijo
nos ha impresionado,
pero esta eucaristía nos da la fuerza
para aceptar esa Palabra
con mente y corazón abiertos.
Que nuestras riquezas,
en cualquier forma que se presenten,
no nos hagan felices solo a nosotros,
sino también a los demás,
para que haya espacio para la esperanza.
Que experimentemos el peso
de nuestras limitaciones,
para que sigamos sintiendo hambre
de amor, de justicia y libertad.
Danos lágrimas para llorar
porque no nos hemos atrevido a ser
signo tuyo de contradicción en este mundo.
Bendícenos, Señor,
para que te alabemos y bendigamos
a ti y a tu Hijo Jesucristo
ahora y por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Hoy hemos oído: “Bienaventurados y felices son ustedes…”. Lo que Dios quiere es que seamos verdaderamente felices. Él nos deja libres: Somos nosotros quienes tenemos que elegir qué vamos a hacer de nuestras vidas. Que el Señor nos dé el pensamiento recto y la actitud sabia para conseguirlo. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre todos nosotros y permanezca para siempre.
