VIGÉSIMOQUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Un Dios Increíblemente bueno / Dios es gracia

Ciclo Litúrgico: A

Introducción

Saludo (Ver Primera Lectura)
“Busquen al Señor mientras se lo encuentra.
Invóquenlo cuando todavía está cerca”,
dice el profeta Isaías.
Dios mismo sale en nuestra búsqueda,
dice el mensaje de hoy.
Que el Señor se les haga encontradizo,
y que permanezca siempre con ustedes.

Introducción del Celebrante (Dos opciones)
1. Un Dios Increíblemente bueno
Cuando se nos ocurre pensar en ello, con frecuencia no podemos entender la bondad extrema de Dios. ¿Por qué es tan paciente con los pecadores? ¿Por qué regala sus dones a gente que, en nuestra opinión, no los merece, o los desperdicia? Pero los caminos de Dios no son nuestros caminos; sus pensamientos no siempre son nuestros pensamientos. Pidamos en esta eucaristía a Jesús, el Señor, que nuestros pensamientos y nuestras obras vayan siendo, cada vez más, como los de Dios.

2. Dios es gracia
Dios es escandalosamente justo y bueno, porque Dios es gracia. Es tan bueno que a veces no lo podemos entender. ¿Por qué es tan indulgente con pecadores públicos y hasta célebres? Pero nos olvidamos de lo indulgente que es con nosotros mismos, también pecadores. Abramos nuestros corazones a su bondad y misericordia. Él nos da sin que le pidamos. Y nos lo da todo de balde. Da con mayor riqueza de la que nosotros nos atrevemos a esperar. Tanto el primero como el último reciben su amor. Tanto el primero como el último están invitados a su mesa. Unámonos a Jesús en acción de gracias.

Acto Penitencial
Quizás hayamos cuestionado a veces
la generosidad de Dios y su amor misericordioso,
y envidiado los dones que concedió a otros.
Pidamos al Señor que nos perdone.
(Pausa)
Señor Jesús, en tu misericordia
tú sigues perdonando a pecadores.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, en tu generosidad
tú sigues concediendo valiosos dones,
tanto a nosotros como a los demás,
sabiendo que con frecuencia
no los vamos a usar o desarrollar correctamente:
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, en tu paciencia
tú sigues invitándonos a pensar y a obrar
según tu estilo inimitable.
R/ Señor, ten misericordia de nosotros.

Perdónanos, Señor,
porque con demasiada frecuencia
no acertamos a entender tu asombrosa bondad.
Sé paciente con nosotros, Señor,
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Pidámosle a Dios que sintonice
nuestros pensamientos con los suyos.
(Pausa)
Señor Dios nuestro.
Tú dices de ti mismo que eres bueno
con un amor que sobrepasa incluso a tu sentido de justicia.
Gracias por aceptar tanto a los pequeños como a los grandes,
a los que vuelven a ti a última hora
como a los que, por tu amoroso llamado,
han trabajado duro en tu viña toda la vida.
Ábrenos más a los dones gratuitos de tu gracia;
haz que los aceptemos con gratitud
y que apreciemos cuando das generosamente a otros.
Transforma nuestros caminos egoístas
en tus caminos de amor.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Isaías 55, 6-9

Busca los caminos del Señor
Dios está muy por encima de nosotros; sin embargo, está muy cerca de nosotros. Deberíamos buscarlo y aprender a pensar y a obrar al modo de Dios.

6

La Palabra del Señor

Busquen al Señor

mientras se deje encontrar,

llámenlo mientras esté cerca;

7

que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.

8

Mis planes no son sus planes, sus caminos no son mis caminos –oráculo del Señor–.

9

Como el cielo está por encima de la tierra, mis caminos están por encima de los suyos y mis planes de sus planes.

Salmo Responsorial

Salmo 144, 2-3. 8-9. 17-18

R. (18a) Bendeciré al Señor eternamente.
Un día tras otro bendeciré tu nombre
y no cesará mi boca de alabarte.
Muy digno de alabanza es el Señor,
por ser su grandeza incalculable.
R.Bendeciré al Señor eternamente.
El Señor es compasivo y misericordioso,
lento para enojarse y generoso para perdonar.
Bueno es el Señor para con todos
y su amor se extiende a todas sus creaturas.
R. Bendeciré al Señor eternamente.
Siempre es justo el Señor en sus designios
y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquellos que lo buscan;
muy cerca está el Señor, de quien lo invoca.
R. Bendeciré al Señor eternamente.

Segunda Lectura

Filipenses 1, 20-24. 27

“Para mí, Vida significa Cristo”
Para Pablo no tiene mucha importancia vivir o morir. Si vive, sirve a Cristo; si muere, estará con Cristo. Pero está dispuesto a seguir trabajando generosamente al servicio del Evangelio.

20

Espero y aguardo no desanimarme por nada; al contrario, estoy completamente seguro de que ahora como siempre, viva o muera, Cristo será engrandecido en mi persona.

21

Porque para mí la vida es Cristo y morir una ganancia.

22

Pero si mi vida corporal va a producir fruto, no sé qué escoger.

23

Las dos cosas tiran de mí: mi deseo es morir para estar con Cristo, y eso es mucho mejor;

24

pero para ustedes es más necesario que siga viviendo.

27

Una cosa importa, que su conducta sea digna de la Buena Noticia de Cristo; de modo que, sea que vaya a verlos o que siga ausente, sepa que se mantienen unidos en espíritu y corazón, luchando juntos por la fe en la Buena Noticia;

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Hechos 16, 14

R. Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones
para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 20, 1-16

Dios es generoso para con todos
La generosidad de Dios sobrepasa nuestro razonamiento humano. Da a todos una oportunidad para entrar en su reino; nos permite participar en su vida, no porque lo merezcamos sino porque él es bueno.

1

Parábola de los jornaleros de la viña

El reino de los cielos se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar trabajadores para su viña.

2

Cerró trato con ellos en un denario al día y los envió a su viña.

3

Volvió a salir a media mañana, vio en la plaza a otros que no tenían trabajo

4

y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido.

5

Ellos se fueron. Volvió a salir a mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.

6

Al caer de la tarde salió, encontró otros que no tenían trabajo y les dijo: ¿Qué hacen aquí ociosos todo el día sin trabajar?

7

Le contestan: Nadie nos ha contratado. Y él les dice: Vayan también ustedes a mi viña.

8

Al anochecer, el dueño de la viña dijo al capataz: Reúne a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.

9

Pasaron los del atardecer y recibieron un denario.

10

Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más; pero también ellos recibieron la misma paga.

11

Al recibirlo, se quejaron contra el hacendado:

12

Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día.

13

Él contestó a uno de ellos: Amigo, no estoy siendo injusto; ¿no habíamos cerrado trato en un denario?

14

Entonces toma lo tuyo y vete. Que yo quiero dar al último lo mismo que a ti.

15

¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso?

16

Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

Oración de los Fieles

Oremos a Dios nuestro Padre, cuya generosidad es siempre mayor de lo que esperamos o podemos imaginar. Y digamos: R/ Señor, tu amor es eterno y sin medida.

– Para que la fe fresca y nueva de los nuevos conversos despierte e inspire a los nacidos en familias tradicionalmente cristianas, roguemos al Señor.
– Para que haya más justicia en nuestro mundo, pero que esté siempre imbuida de mucho amor, roguemos al Señor.
– Para que los cristianos contribuyan al bien de nuestro mundo con un fuerte sentido altruista, compartiendo por pura generosidad y bondad, y con un sentido optimista de gozosa celebración, roguemos al Señor.
– Que en nuestra comunidad humana cada uno sea aceptado tal como es; que no excluyamos a nadie de nuestro amor, y que aprendamos a perdonar a todos, roguemos al Señor.
– Para que en nuestras comunidades cristianas no seamos celosos de los dones y talentos de otros, sino que usemos los nuestros y permitamos y apoyemos a los demás a usar los suyos al servicio de la unidad y del crecimiento de todos, roguemos al Señor.

Señor, todavía tenemos que aprender muchísimo de ti. Haznos generosos como tú, para que vivamos en plenitud y llevemos a otros a la vida, por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Padre nuestro, siempre generoso:
En estos signos de pan y vino
tú nos das a nosotros,
aun siendo débiles y estando cansados,
a tu Hijo como nuestro compañero.
Nos abrimos a su fuerza y a su amor.
Que él nos ayude, en el sofocante calor del día,
a llevar la carga de nuestras luchas
y a buscar tu voluntad en todo lo que hagamos.
Concédenoslo por medio de Cristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Nuestras propias manos están vacías cuando nos ponemos ante Dios. Pero él es bueno y nos ama. Nos ha dado a su Hijo Jesucristo, que nos trajo la misericordia de Dios. Por medio de él damos ahora gracias a nuestro Padre.

Introducción al Padre Nuestro
Confiamos en la generosidad de nuestro Padre del cielo
mientras nos dirigimos a él en oración
con las palabras de Jesús.

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, del mal del pecado
y guárdanos de aplicarte a ti
nuestras medidas, normas y pensamientos humanos.
Ensancha nuestros corazones
según las dimensiones de tu generosidad sin límites,
para que nos preparemos con esperanza y alegría
para la venida gloriosa entre nosotros
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el reino…

Introducción a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Señor,
que se da a sí mismo gratuitamente
tanto al fuerte como al débil.
Dichosos nosotros
porque él sea nuestra vida y alegría.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Padre, siempre generoso:
En esta eucaristía hemos experimentado de nuevo
que nuestra vida y todo lo que somos
no son más que don tuyo.
Que la palabra interpelante de tu Hijo
nos mueva a aceptar y servir a nuestro prójimo
como tú nos has aceptado y amado a nosotros
sin ningún mérito nuestro.
Y que el Cuerpo de tu Hijo
nos dé valor para poner en práctica su Palabra.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: En esta eucaristía hemos estado con Jesús. Él nos ha interpelado, nos ha sentado a su mesa, y, si nos hemos abierto a él, nos ha colmado con sus dones de fortaleza, compasión y poder de perdonar, y nos ha hecho capaces de amar. Todo gratis y por amor. Seamos agradecidos por estos dones y usémoslos y desarrollémoslos esforzadamente. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

Scroll to Top