SAN MATEO

Apóstol y Evangelista

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

​Mateo, a pesar de ser un despreciable recolector de impuestos, calificado tan bajo como un pecador público o como un pagano, llega ser un apóstol de Jesús. Él es una prueba viva de que Jesús vino a llamar a los pecadores. Y entre los apóstoles es uno de los dos evangelistas que dieron testimonio de Cristo, no sólo con su trabajo y su vida, sino también con sus escritos: el formidable evangelio. Mateo está con nosotros hoy para fortalecer nuestra fe. Nos muestra cómo, en Jesús, se cumplen las Escrituras, y cómo nuestras comunidades de hoy, igual que las suyas hace ya tanto tiempo, tienen que poner en práctica la Buena Noticia de Jesús.

Oración Colecta
Señor Dios misericordioso:
Tú nos muestras hoy
en tu apóstol y evangelista Mateo
cómo avergüenzas a los petulantes e hipócritas
y cómo llamas a los pecadores a la tarea
de llevar al mundo la Buena Noticia de tu Hijo.
Perdona nuestra soberbia, y danos la certeza
de que podemos contar contigo y con tu amor
porque somos débiles y pecadores.
Que sepamos compartir tu mensaje y tu vida
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 18, 2-3. 4-5

R. (5a) El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.
Los cielos proclaman la gloria de Dios
y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día comunica su mensaje al otro día
y una noche se lo transmite a la otra noche.
R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.
Sin que pronuncien una palabra,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra llega su sonido,
y su mensaje hasta el fin del mundo.
R. El mensaje del Señor resuena en toda la tierra.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos,
a ti nuestra alabanza.
A ti, Señor, te alaba el coro celestial de los apóstoles.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

– Por la Iglesia, comunidad de santos y pecadores. Para que no condenemos a los que han errado sino que, como Dios mismo, les demos nuevas oportunidades en la vida, tal como nos la da Dios a nosotros, roguemos al Señor.
– Por los hermanos que han fallado y ya no creen ni en sí mismos, ni en Dios, ni en la comunidad. Para que recuperen nueva esperanza cuando experimenten nuestra comprensión y compasión hacia ellos, roguemos al Señor.
– Por los sacerdotes y religiosos. Para que sigan confiando en el Señor que los llamó a pesar de su fragilidad humana y que, con Cristo, cuiden especialmente a los pobres y a los débiles, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro, Padre misericordioso:
Tu Hijo Jesús comía
con recaudadores de impuestos y con pecadores
porque lo necesitaban espiritualmente.
Nosotros te presentamos ahora
este pan y este vino,
para que el mismo Jesús se siente a la mesa con nosotros
porque también lo necesitamos.
Acepta su sacrificio y el nuestro
para que se nos perdonen los pecados
y para que vivamos siempre en tu Amor,
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre misericordioso:
Por medio de tu Hijo, que está entre nosotros,
ayúdanos a ser afables y compasivos
sin condenar a nadie,
ya que tú has sido bondadoso con nosotros.
Y no permitas que nos jactemos
de nuestros logros y éxitos humanos,
ya que todo lo que somos y hacemos
lo debemos a tu gracia y a tu llamado,
en Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
​Hermanos: a llamar no a los justos sino a los pecadores”. Que estas palabras de Jesús cambien nuestra mirada sobre nosotros mismos y sobre nuestras hermanas y hermanos. Haznos pacíficos y comprensivos para con todos. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre. El Señor nos ha recordado hoy: “Lo que deseo es misericordia, no sacrificio. He venido

Scroll to Top