VIGESIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
EN LAS MANOS DE DIOS
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Nos paramos ante ti con las manos vacías.
Nuestras buenas intenciones
y todas las obras que hacemos
son impotentes para salvarnos.
Oh Dios, ayúdanos a aceptar esta verdad
que hiere nuestro orgullo.
Enséñanos a recibir gratuitamente
tu gracia, tu Amor misericordioso,
así como la ayuda y el amor de nuestro prójimo.
Sálvanos y líbranos
por la gracia de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
En Cristo hemos recibido la Verdad y el Espíritu anunciados en el Evangelio. Somos Pueblo de Dios. Nuestra vocación y misión es dar alabanza y gloria Dios con nuestra vida y con nuestras obras.
Por medio de él y tal como lo había establecido el que ejecuta todo según su libre decisión, nos había predestinado a ser herederos
de modo que nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, fuéramos la alabanza de su gloria.
Por él, también ustedes, al escuchar el mensaje de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, creyeron en él y fueron marcados con el sello del Espíritu Santo prometido,
quien es garantía de nuestra herencia, y prepara la redención del pueblo que Dios adoptó: para alabanza de su gloria.
Salmo Responsorial
R. (12b) Alabemos al Señor con alegría.
Que los justos aclamen al Señor;
es propio de los justos alabarlo.
Demos gracias a Dios al son del arpa,
que la lira acompañe nuestros cantos. R.
R. Alabemos al Señor con alegría.
Sincera es la palabra del Señor
y todas sus acciones son leales.
El ama la justicia y el derecho,
la tierra llena está de sus bondades. R.
R. Alabemos al Señor con alegría.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
Dichoso el pueblo que escogió por suyo.
Desde el cielo el Señor, atentamente,
mira a todos los hombres. R.
R. Alabemos al Señor con alegría.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor,
puesto que en ti hemos confiado.
R. Aleluya.
Evangelio
Cristo continúa denunciando a los fariseos. En las contradicciones de una vida que quiere ser fiel al evangelio, los cristianos tienen que seguir los caminos de Dios, no los suyos propios. Se confían a las manos de Dios, que cuida de ellos y que los aprecia profundamente.
Contra la hipocresía
Entre tanto, miles de personas se agolpaban pisándose unos a otros. Él se dirigió primero a los discípulos:
—Cuídense de la levadura –o sea, de la hipocresía– de los fariseos.
Nada hay encubierto que no se descubra, nada oculto que no se divulgue.
Porque lo que digan de noche se escuchará en pleno día; lo que digan al oído en el sótano se proclamará desde las azoteas.
Exhortación al valor
A ustedes mis amigos les digo que no teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más.
Yo les indicaré a quién deben temer: teman al que después de matar tiene poder para arrojar al infierno.
Sí, les repito, teman a ése.
¿No se venden cinco gorriones por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos.
En cuanto a ustedes hasta los pelos de su cabeza están todos contados. No tengan miedo, que ustedes valen más que muchos gorriones.
Oración de los Fieles
– Para que nuestra fe sea un encuentro personal con un Dios vivo al que nos entregamos confiadamente, roguemos al Señor.
– Para que no presumamos de lo que hemos hecho por Dios sino que reconozcamos con gozo, humildad y gratitud lo que Dios ha hecho por nosotros, roguemos al Señor.
– Para que, con gran confianza, nos pongamos en las manos de Dios, que nos ama profundamente en Cristo Jesús, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre misericordioso:
Tu Hijo Jesús te fue totalmente fiel y leal
porque sabía que vivía en la palma de tu mano.
En estos signos de pan y vino
nosotros también nos entregamos a ti
porque sabemos que somos tus amigos
y que te preocupas por nosotros;
que nos llevas en la palma de tu mano,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú nos amas tal como somos,
incluso cuando ves nuestras faltas y defectos.
Tú te olvidas del mal que hacemos
y nos consideras suficientemente buenos
como para darnos el mejor regalo: tu Hijo Jesucristo.
Acepta nuestra sincera acción de gracias
y que tu Hijo nos colme con su espíritu de confianza y amor
para que nosotros también aprendamos
a confiar en los demás y a amarnos unos a otros
y así llegar a ser una comunidad en la que Jesús vive,
él, que es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Jesús nos asegura que Dios se preocupa por nosotros y que somos preciosos para él. Pidámosle que nos guarde siempre en su Amor. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.
