SANTA TERESA DE JESÚS
Virgen, Doctora de la Iglesia
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
Santa Teresa de Jesús (de Ávila), una monja más, llegó a ser una santa grande, realmente excelente y fervorosa. Enamorada de Dios, dejó que él hiciera en ella su magnífica obra. Su experiencia mística de profunda unión con el Señor, tan bien retratada en las páginas de El Castillo Interior, fue la fuente de la gran reforma que suscitó en su convento y que, a pesar de la fuerte oposición inicial, se extendería a la Orden de Carmelitas Descalzas por el mundo entero. Por vida de intensa oración y de un hondo sentido de comunidad y por sus escritos sobre mística llegó a ser la primera mujer declarada oficialmente Doctora de la Iglesia.
Oración Colecta
Oh Dios de vida y amor:
Santa Teresa de Jesús
fue profundamente consciente
de la manera tan especial en que tú vives
en lo más profundo de nosotros mismos.
Que ella nos ayude a vivir la vida de Jesús
como sarmientos vivos unidos a la vid,
que den fruto ubérrimo
de justicia, bondad y amor.
Que nuestra unión con Jesús se haga visible
en nuestra apertura a los demás
y en un profundo sentido de oración.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración de los Fieles
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro, centro de nuestras vidas:
Tú plantaste a tu Hijo entre nosotros
como la verdadera vid que da vida.
Que él se nos dé como Pan divino
y se derrame como vino vigorizante y unificador,
para que viva en nosotros y nosotros en él
y para que podamos hacer todas las cosas por él y con él,
porque él es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Oración después la Comunión
Oh Dios, centro de nuestra vida:
Te damos gracias por llenarnos
con la savia de la vida de Jesús,
que es nuestra verdadera vid.
Siguiendo el ejemplo de Teresa de Ávila,
que sigamos viviendo en profunda unión
con él y con los hermanos
para que, en las incertidumbres de la vida,
sigamos creyendo, esperando
y construyendo juntos un Reino de amor.
Y, si de nuevo nos desviáramos
por caminos de egoísmo y de pecado,
usa tú con fuerza tu podadera
para purificarnos.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
