VIGESIMOCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO
EL ESPÍRITU ACTIVO
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Haz que el Espíritu Santo,
vínculo de Amor entre ti y tu Hijo
esté presente aquí entre nosotros.
Que él nos enlace en fe y amor
y ayude a esta nuestra pequeña Iglesia
a ser todo lo que tú quieres
que tu Iglesia Universal signifique para todos:
el Pueblo en el que te complaces,
rico en esperanza, vida y alegría
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
San Pablo ora por los efesios, pidiendo para ellos el Espíritu de sabiduría y de revelación, para que lo conozcan mejor y todos sus dones para que puedan contemplar su gloriosa herencia entre los santos y la grandeza del poder de Dios, en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Súplica
Por eso, también yo, al enterarme de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y el amor que demuestran a todos los consagrados,
no ceso de dar gracias por ustedes, y recordándolos en mis oraciones, pido:
Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, Padre de la gloria, les conceda un Espíritu de sabiduría y revelación que les permita conocerlo verdaderamente.
Que él ilumine sus corazones para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, la espléndida riqueza de la herencia que promete a los consagrados
y la grandeza extraordinaria de su poder a favor de nosotros los creyentes, según la eficacia de su fuerza poderosa;
poder que ejercitó en Cristo resucitándolo de la muerte y sentándolo a su derecha en el cielo
por encima de toda autoridad y potestad y poder y soberanía, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el venidero.
Todo lo ha sometido bajo sus pies, y lo ha nombrado, por encima de todo, cabeza de la Iglesia,
que es su cuerpo y plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.
Salmo Responsorial
R. (7) ¡Que admirable, Señor, es tu poder!
¡Que admirable es, Señor y Dios nuestro,
tu poder en toda la tierra!
Tu grandeza sobrepasa los cielos
y hasta los niños de pecho te dan alabanza perfecta. R.
R. ¡Que admirable, Señor, es tu poder!
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado, me pregunto:
¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes;
ese pobre ser humano, para que de él te preocupes? R.
R. ¡Que admirable, Señor, es tu poder!
Sin embargo, lo hiciste un poquito inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos
y todo lo sometiste bajo sus pies. R.
R. ¡Que admirable, Señor, es tu poder!
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor,
y también ustedes serán mis testigos.
R. Aleluya.
Evangelio
A los que son fieles a él, Cristo les promete que el Espíritu hablará y trabajará en ellos en tiempos de prueba.
Opción por Jesús
Les aseguro que a quien me reconozca abiertamente ante los hombres, el Hijo del Hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.
Pero a quien me niegue ante los hombres, lo negará ante los ángeles de Dios.
Al que diga una palabra contra el Hijo del Hombre se le perdonará; al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.
Cuando los conduzcan a las sinagogas, ante los jefes o autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir;
el Espíritu Santo les enseñará en aquel momento lo que hay que decir.
Oración de los Fieles
– Para que el Espíritu de fortaleza y confianza descienda sobre los que son perseguidos por seguir lealmente su conciencia y defender su integridad, roguemos al Señor.
– Para que el Espíritu de Amor descienda a los que quieren crecer en el amor a Dios y a sus hermanos, roguemos al Señor.
– Para que el Espíritu de unidad haga de nuestras comunidades un solo corazón y una sola alma, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Este trozo de pan y este sorbo de vino
nos va a traer la vida y alegría de Jesús, tu Hijo.
Que su Santo Espíritu nos una íntimamente con Jesús,
cabeza de la Iglesia, su Cuerpo místico,
y nos haga piedras vivas
de esta comunidad de fe y esperanza.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo nos ha proclamado su mensaje.
Por el poder del Espíritu Santo danos la fuerza
para proclamarlo también nosotros a todos,
sin miedo ni componendas,
como Buena Noticia de Salvación.
Que él nos renueve y nos una
como Pueblo de esperanza y alegría,
que proclama con su vida
que tú eres nuestro Padre
y Jesús nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Como Pablo, damos gracias a Dios por la fe en Jesucristo, una fe que nos lleve también a amarnos unos a otros como él nos amó. Y rogamos al Señor que esta fe perdure y nutra nuestra esperanza, con la bendición del Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
