VIGESIMASEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

MISIONEROS y POBRES

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú no posees nada, porque lo eres todo.
Tu propio Hijo nació, vivió y murió en la pobreza.
Señor, primeramente, haznos conscientes
de la pobreza de nuestro propio corazón,
para que estemos dispuestos
a escuchar, a esperar y a recibir
con la misma actitud de los pobres,
y para que aprendamos a dar generosamente
lo que tenemos y lo que somos,
como hizo Jesús, tu Hijo,
que vive contigo y también con nosotros
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Job 19, 21-27

Nada puede destruir la fe de Job en Dios. A pesar de todo su sufrimiento, sabe que Dios vive y es su Redentor.

21

¡Piedad, piedad de mí, amigos míos, que me ha herido la mano de Dios!

22

¿Por qué me persiguen como lo hace Dios y no se cansan de atormentarme?

23

¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá se grabaran en cobre,

24

con cincel de hierro y con plomo se escribieran para siempre en la roca!

25

Yo sé que está vivo mi defensor y que al final se alzará sobre el polvo:

26

después de que me arranquen la piel, ya sin carne veré a Dios;

27

yo mismo lo veré, no como extraño, mis propios ojos lo verán. ¡El corazón se me deshace en el pecho!

Salmo Responsorial

Del Salmo 26

R. (13) No me abandones, Dios mío.
Oye, Señor, mi voz y mis clamores
y tenme compasión;
el corazón me dice que te busque
y buscándote estoy. R.
R. No me abandones, Dios mío.
No rechaces con cólera a tu siervo
tú eres mi único auxilio;
no me abandones ni me dejes solo,
Dios y salvador mío. R.
R. No me abandones, Dios mío.
La bondad del Señor espero ver
en esta misma vida.
Armate de valor y fortaleza
y en el Señor confía. R.
R. No me abandones, Dios mío.

Aclamación antes del Evangelio

Marco 1, 15

R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 10, 1-12

Cuando Jesús envía a sus misioneros a evangelizar a los pobres, él quiere que sean, como él, pobres entre los pobres.

1

Misión de los setenta y dos 

Después de esto designó el Señor a otros setenta [y dos] y los envió por delante, de dos [en dos], a todas las ciudades y lugares adonde pensaba ir.

2

Les decía:

—La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para su cosecha.

3

Vayan, que yo los envío como ovejas entre lobos.

4

No lleven bolsa ni alforja ni sandalias. Por el camino no saluden a nadie.

5

Cuando entren en una casa, digan primero: Paz a esta casa.

6

Si hay allí alguno digno de paz, la paz descansará sobre él. De lo contrario, la paz regresará a ustedes.

7

Quédense en esa casa, comiendo y bebiendo lo que haya; porque el trabajador tiene derecho a su salario. No vayan de casa en casa.

8

Si entran en una ciudad y los reciben, coman de lo que les sirvan.

9

Sanen a los enfermos que haya y digan a la gente: El reino de Dios ha llegado a ustedes.

10

Si entran en una ciudad y no los reciben, salgan a las calles y digan:

11

Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies lo sacudimos y se lo devolvemos. Con todo, sepan que ha llegado el reino de Dios.

12

Les digo que aquel día la suerte de Sodoma será menos rigurosa que la de aquella ciudad.

Oración de los Fieles

– Por los misioneros. Para que vayan al pueblo al que son enviados con humildad y con pobreza de medios, roguemos al Señor.
– Por los evangelizadores. Para que descubran con respeto todo lo bueno que hay en las mentes y corazones de los pueblos y su cultura, roguemos al Señor.
– Por las Iglesias jóvenes. Para que arraiguen con profundidad en el alma de su propio pueblo como comunidades de fe y amor, y que así enriquezcan a la Iglesia universal, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesucristo va a venir a nosotros,
aquí ahora sobre el altar,
para entregarse a nosotros
en la pobreza de un trozo ordinario de pan
y de un sencillo sorbo de vino.
Haznos disponibles, junto con él,
para vivir con la única seguridad
de saber que estamos en tus manos
y de que tú dispones a la gente en su corazón
para aceptar la Buena Nueva de Salvación
que les transmitimos
si nos volvemos pobres y disponibles para el Reino
junto con nuestro Señor Jesucristo.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo envió a sus discípulos
a predicar la Buena Nueva de Salvación
con una pobreza de medios que desarma.
Libra a tu Iglesia
de la permanente tentación
de intentar impresionar a la gente
con riqueza, poder y prestigio.
Hazla una Iglesia humilde y servidora
que no solo conozca lo que es la pobreza
sino que también tenga el difícil valor de vivirla
con la fuerza de Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Hay una abundante cosecha esperando. La paz del Reino de Dios hay que llevarla a muchos. ¡Iglesia: Adelante por el camino del Evangelio! Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

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