SEGUNDO DOMINGO DE TIEMPO ORDINARIO – B

“Vengan y vean” / Nosotros también somos llamados

Ciclo Litúrgico: B

Introducción

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Sus cuerpos son miembros del Cuerpo de Cristo.
Todo el que se une al Señor forma un solo espíritu con él.
Utilicen su cuerpo para la gloria de Dios.
Que Jesús, el Señor, esté siempre con ustedes.

Introducción del Celebrante (Dos opciones)
1. “Vengan y vean”
Nosotros, los cristianos, ¿hemos encontrado realmente al Señor? Desde luego que sí; creemos en él, le pedimos, oímos su mensaje proclamado domingo tras domingo, y quizás hemos leído en privado el Evangelio; pero nuestro encuentro con el Señor en persona debería afectarnos mucho más profundamente. Solamente así puede nacer y desarrollarse una profunda comprensión, una relación afectuosa e íntima con él y un sentido real de nuestra misión en la vida. “Vengan y vean”, nos dice. Aceptemos su invitación a ir y ver lo que él nos ofrece y también lo que nos pide. Él está aquí con nosotros en la Eucaristía. Pidámosle que nos muestre dónde vive, quién es y qué espera de nosotros.

2. Nosotros también somos llamados
Aun antes de que pudiéramos conocerlo, Dios nos llamó por nuestro nombre al ser bautizados. Nos llamó a ser sus hijos e hijas y nos dio a cada uno de nosotros una tarea en la Iglesia. La vocación no se restringe sólo a sacerdotes y monjas, sino que hay un llamado dirigido a todos nosotros. Este llamado nos llegó no sólo una vez, cuando nos hicimos hijos de Dios en el Bautismo. Dios sigue llamándonos día tras día a vivir como hijos suyos y a trabajar por su Reino. Las lecturas que escucharemos en esta celebración eucarística son Palabra de Dios y llamado para nosotros hoy. El sacrificio que ofrecemos con Jesús nuestro Señor nos compromete a responder generosamente al llamado de amor de Dios.

Acto Penitencial
¡Si hubiéramos prestado mayor atención
a la Palabra y al llamado del Señor…!
Le pedimos ahora perdón.
(Pausa)
Señor Jesús, tú nos hablas
cuando dejas que tu Espíritu nos mueva
a hacer lo que es bueno y justo para los hermanos.
Danos la gracia de escuchar tu voz.
R/Señor, ten piedad de nosotros.

Señor Jesucristo, tú nos hablas
cuando nuestros pastores y profetas nos recuerdan
cómo podemos servirte a ti y a nuestro prójimo.
Danos la gracia de escuchar tu voz.
R/Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú nos hablas cuando la gente apela
a nuestro sentido de justicia, misericordia o compasión.
Danos la gracia de escuchar tu voz.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Perdónanos, Señor, por haber prestado oídos sordos
cuando nos has hablado.
Haz que estemos dispuestos a escucharte
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que estemos siempre abiertos
a la Palabra y el llamado de Dios.
(Pausa)
Padre bondadoso:
Tú nos conoces y nos llamaste por nuestro nombre
aun antes de que pudiéramos conocerte y amarte.
Queremos oír y prestar atención a tu Palabra
para seguir a Jesús, tu Hijo.
Que él llegue a ser íntimo y familiar a nosotros,
para que aprendamos de él
a vivir para ti y para nuestros hermanos.
Ayúdanos a vivir con él y en él,
pues es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

1 Sam 3,3b-10.19

“Habla, Señor, que tu siervo escucha”
El joven Samuel responde a la misteriosa llamada de Dios para entregarse enteramente a su servicio.

Error: Libro o formato no reconocido: 1 Sam 3,3b-10.19

Salmo Responsorial

<span style="color: #008000">Salmo 39, 2 y 4ab. 7-8a. 8b-9. 10</span>

R. (8a y 9a) Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé en el Señor con gran confianza;
él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias.
El me puso en la boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Sacrificios y ofrendas no quisiste,
abriste, en cambio, mis oídos a tu voz.
No exigiste holocaustos por la culpa,
así que dije: "Aquí estoy ".
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
En tus libros se me ordena
hacer tu voluntad.;
esto es Señor, lo que deseo
tu ley en medio de mi corazón.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
He anunciado tu justicia
en la gran asamblea;
no he cerrado mis labios:
tú lo sabes, Señor.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Segunda Lectura

1 Cor 6,13b-15a.17-20

Su cuerpo es templo del Espíritu
A los discípulos de Corinto, que viven en una ciudad portuaria con marcada inmoralidad sexual, San Pablo les dice: El cuerpo de ustedes es sagrado para Dios, ya que es templo del Espíritu Santo.

Error: Libro o formato no reconocido: 1 Cor 6,13b-15a.17-20

Aclamación antes del Evangelio

<span style="color: #008000">Cfr Juan 1, 41. 17</span>

R. Aleluya, aleluya.
Hemos encontrado a Cristo, el Mesías.
La gracia y la verdad nos han llegado por él.
R. Aleluya.

Evangelio

Jn 1,35-42

“Vengan y vean”
Dos discípulos de Juan se encuentran con Jesús y él los llama a quedarse con él. En cuanto lo conozcan mejor, lo seguirán.

35

Llama a sus primeros discípulos

Al día siguiente estaba Juan con dos de sus discípulos.

36

Viendo pasar a Jesús, dice:

—Ahí está el Cordero de Dios.

37

Los discípulos, al oírlo hablar así siguieron a Jesús.

38

Jesús se volvió y, al ver que le seguían, les dice:

—¿Qué buscan?

Respondieron:

—Rabí –que significa maestro–, ¿dónde vives?

39

Les dice:

—Vengan y vean.

Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día. Eran las cuatro de la tarde.

40

Uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro.

41

Andrés encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

—Hemos encontrado al Mesías –que traducido significa Cristo–.

42

Y lo condujo a Jesús.

Jesús lo miró y dijo:

—Tú eres Simón, hijo de Juan; te llamarás Cefas –que significa Pedro–.

Oración de los Fieles

En el Bautismo, Dios nuestro Padre nos ha llamado a vivir para Dios y para los hermanos. Pidamos a nuestro Padre del cielo que sepamos responder siempre a su llamado en las circunstancias concretas de nuestra vida, y digamos: R/ ¡Habla, Señor, que tus siervos y siervas escuchan!

– Por los que han sido llamados en la Iglesia a dirigir al pueblo de Dios, para que tengan el valor de difundir el evangelio de Jesucristo hasta los confines de la tierra, sin componendas y sin temor, roguemos al Señor.
– Por los que buscan sinceramente a Dios. para que el Señor ilumine sus mentes y mueva sus corazones a aceptarlo y amarlo, inspirados por la vida de otros cristianos entregados a la causa de Jesús, roguemos al Señor.
– Por los que tienen responsabilidad sobre otros a través de sus puestos de liderazgo. Para que promuevan la justicia y el amor entre sus encomendados y para que sean abiertos y accesibles al pueblo en sus necesidades reales, roguemos al Señor.
– Por todos nosotros. Para que reconozcamos la voz de Cristo en los que nos suplican en su pobreza y en sus dificultades, roguemos al Señor.
– Por esta nuestra comunidad reunida en torno a la Palabra y a la Eucaristía del Señor. Para que sepamos escuchar su voz como un llamado comprometedor y encontremos en esta mesa eucarística la fuerza para ayudarnos unos a otros en nuestro caminar hacia Dios, roguemos al Señor.

Oh Padre del cielo, te pedimos que, cuando nos llamas en los acontecimientos de la vida diaria, tu Santo Espíritu no dé la actitud interior y la fortaleza para decir: “Señor, aquí estoy. Estoy dispuesto a hacer tu voluntad”, unidos a Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Padre del cielo:
Tú nos has llamado a todos,
tanto a santos como a pecadores,
al banquete de tu Hijo.
Con él te ofrecemos nuestra buena disposición
para llevar a cabo en la vida diaria
las tareas que nos encomiendas.
Que tu Hijo nos dé valor
para ser tu nuevo Pueblo
y abrirnos a las inspiraciones de tu Amor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Nos unimos ahora a Cristo en su alabanza al Padre. Como Pueblo de Dios y Cuerpo místico de Cristo, transformémonos en signos de su Amor salvador para todos.

Invitación al Padre Nuestro
Con las palabras de Jesús
pedimos a nuestro Padre del cielo
que sepamos responder siempre a su Amor
buscando y cumpliendo su voluntad.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males,
y danos tu paz, tan necesaria en nuestros días.
Haz que estemos atentos a cada llamado
que venga de ti o de cualquier hermano que nos suplique.
Líbranos de todo pecado,
ya que destruye nuestra dignidad
de ser tus hijos y tu viva imagen.
Sé nuestra fuerza en las pruebas y tentaciones
y llévanos con esperanza y alegría
a la venida gloriosa
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
R/Tuyo es el Reino…

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
Vengan y vean qué bueno es el Señor:
Dichosos los que confían en él.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Oh Padre amoroso:
Te ha parecido bien
que nos encontremos con Jesús, tu Hijo,
en la Palabra, en el llamado que él nos ha dirigido
y en el Pan de sí mismo que ha partido para nosotros.
Te damos gracias por confiar tanto en nosotros,
a pesar de nuestra debilidad;
por habernos amado y llamado por nuestro nombre
para ser para todos
signos de tu bondad y de tu constante misericordia.
Querríamos que todo lo que decimos y hacemos
fuera una agradecida respuesta de amor a ti.
Concédenoslo en nombre de Jesús, el Señor.

Bendición
Hermanos: En esta eucaristía nos hemos encontrado con el Señor. Hemos escuchado su voz que nos llama a ser la comunidad de su Iglesia. Cada uno de nosotros tiene sus dones propios para responder a ese llamado. Para que podamos hacerlo así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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