BAUTISMO DEL SEÑOR – B
“Tú eres mi Hijo amado”
Introducción
Saludo (Ver Rom 6,3-4)
Hemos sido bautizados en Cristo Jesús
y hemos muerto al pecado
para resucitar a una nueva vida.
Que el Señor resucitado esté siempre con ustedes.
Introducción del Celebrante
Cuando Jesús pidió a Juan que lo bautizara en el río Jordán, como a muchos otros, percibió claramente que su misión era salvar a los hombres de sus pecados. Él no tenía pecado, pero se hizo a sí mismo uno con la gente en su debilidad. Y entonces Dios lo confirmó en su misión diciendo: “Éste es mi Hijo amado”. Cuando nosotros recibimos el Bautismo, expresamos, por medio de nuestros padres y padrinos, que habíamos llegado a ser uno con Jesús. Desde aquel día participamos en su tarea de servir y salvar a los hombres. Si lo hacemos así, entonces Dios puede decirnos a nosotros también: “Tú eres mi hijo o hija amado/a”.
Nota: Hoy se recomienda usar el rito de rociar a los fieles con agua bendita.
Acto Penitencial (Si no se realiza el rito del agua)
Aunque hemos llegado a ser uno con Jesús en el Bautismo,
no hemos vivido como él.
Busquemos ahora el perdón del Señor.
(Pausa)
Señor Jesús, tú te entregaste de todo corazón
al Padre y a los hombres.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, el Padre reconoció
cómo ibas a servirlo a él y a los hombres,
cuando dijo: “Este es mi Hijo amado”.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, tú nos unes a ti
y nos comprometes contigo.
Que nosotros también oigamos del Padre:
“Ustedes son mis amados hijos e hijas”.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, perdona nuestra aversión a servir
y todos los demás pecados.
Y llévanos a la vida eterna.
Oración Colecta
Oremos para que el Espíritu Santo
nos haga vivir la vida de Jesús.
(Pausa)
Señor, Dios nuestro, siempre bondadoso:
Derrama sobre nosotros el Espíritu Santo
que bajó a Jesús cuando se bautizó en el río Jordán
y que guió a Jesús en su vida y en su muerte.
Que ese mismo Espíritu insufle en nosotros
libertad de todo miedo y rencor,
el fuego de su amor
y fervor en la oración.
Que él traiga armonía a nuestras comunidades
y nos guíe en nuestra misión
de convertir a todos en hijas e hijos tuyos,
para que todos te alaben y te den gracias
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
“¡Acérquense al Agua y tengan Vida!”
El profeta Isaías invita a los miembros del Pueblo de Dios a vivir unidos con Él en una Alianza eterna. Que tengan sed de su Palabra y hambre de Dios y de su vida.
Alianza del Señor
¡Atención, sedientos!,
vengan por agua;
también los que no tienen dinero: vengan,
compren trigo, coman sin pagar,
vino y leche gratis.
¿Por qué gastan dinero en lo que no alimenta?, ¿y el salario en lo que no deja satisfecho? Escúchenme atentos, y comerán bien, se deleitarán con platos sustanciosos.
Presten atención y vengan a mí, escúchenme y vivirán. Sellaré con ustedes alianza perpetua, la promesa que aseguré a David:
a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones;
tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti: por el Señor, tu Dios; por el Santo de Israel, que te honra.
La Palabra del Señor
Busquen al Señor
mientras se deje encontrar,
llámenlo mientras esté cerca;
que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.
Mis planes no son sus planes, sus caminos no son mis caminos –oráculo del Señor–.
Como el cielo está por encima de la tierra, mis caminos están por encima de los suyos y mis planes de sus planes.
Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé semilla al sembrador y pan para comer,
así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.
Salmo Responsorial
<span style="color: #3366ff">Isaίas 12, 2-3. 4bcd. 5-6</span>
R. (3) Sacarán agua con gozo de la fuente de la salvación.
El Señor es mi Dios y salvador,
con él estoy seguro y nada temo.
El Señor es mi protección y mi fuerza
y ha sido mi salvación.
Sacarán agua con gozo
de la fuente de salvación. R.
R Sacarán agua con gozo de la fuente de la salvación.
Den gracias al Señor,
invoquen su nombre,
cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R.
R Sacarán agua con gozo de la fuente de la salvación.
Alaben al Señor por sus proezas,
anúncienlas a toda la tierra.
Griten jubilosos, habitantes de Sión,
porque el Dios de Israel
ha sido grande con ustedes. R.
R Sacarán agua con gozo de la fuente de la salvación.
Segunda Lectura
“Crean en Jesús, en quien hemos nacido”
Por nuestra fe en Jesús, nosotros hemos nacido de Dios. Tres cosas testifican que Jesús es Hijo de Dios: el agua del Bautismo, la sangre de la cruz y el Espíritu de Pentecostés.
Error: Libro o formato no reconocido: 1 Jn 5,1-9
Aclamación antes del Evangelio
<span style="color: #3366ff">Cfr Juan 1, 29</span>
R. Aleluya, aleluya.
Vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó:
“Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo”.
R. Aleluya.
Evangelio
“Tú eres mi Hijo amado”
El profeta Isaías había anunciado al mesías como a un siervo lleno del Espíritu de Dios. Cuando Jesús se bautiza, el Padre lo reconoce como su siervo e Hijo querido y desciende sobre él el Espíritu Santo.
Y predicaba así:
—Detrás de mí viene uno con más autoridad que yo, y yo no soy digno de agacharme para soltarle la correa de sus sandalias.
Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo.
Bautismo de Jesús
En aquel tiempo vino Jesús desde Nazaret de Galilea y se hizo bautizar por Juan en el Jordán.
En cuanto salió del agua, vio el cielo abierto y al Espíritu bajando sobre él como una paloma.
Se escuchó una voz del cielo que dijo:
—Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto.
Oración de los Fieles
Unidos por nuestro único Señor Jesucristo, oremos al Padre de todos, y digámosle: R/ Señor, por medio de tu Hijo, escúchanos.
– Por todos los que creen que Jesús es realmente Hijo de Dios y por cuantos lo buscan a sabiendas o sin saberlo, roguemos al Señor.
– Por todos los que hemos recibido el Bautismo. Para que vivamos como hijas e hijos amados de Dios, roguemos al Señor.
– Por todos los que creen en Cristo. Para que estén siempre unidos en la fe, la esperanza y el amor en un solo Cuerpo, roguemos al Señor.
– Por los que llevan una vida aparentemente sin sentido; por los que se desesperan por sus faltas y fracasos; por los que viven en soledad, roguemos al Señor.
– Por todas las comunidades cristianas y en especial por la nuestra. Para que sepamos buscar juntos la voluntad de Dios y sacar fuerzas de esta eucaristía, roguemos al Señor.
Padre, te damos gracias porque tú eres nuestro Padre. Otórganos tu Santo Espíritu y reúnenos para alabarte y amarte, ahora y por los siglos de los siglos.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre nuestro:
Estos dones de pan y vino
acogerán a tu amado Hijo Jesús,
tu predilecto.
Fortalécenos con tu Cuerpo y con tu Sangre
y que su Santo Espíritu nos renueve
como pueblo que vive, sin condiciones,
el mensaje de justicia y amor
y la misma vida de tu Hijo.
Y que, de esta manera, seamos realmente
tus hijas e hijos queridos,
agraciados y preferidos,
ahora y por los siglos de los siglos.
Introducción a la Plegaria Eucarística
Demos gracias de corazón al Padre por habernos hecho, por medio del Bautismo, sus hijas e hijos queridos junto con Jesús, nuestro Señor.
Invitación al Padre Nuestro
Bautizados en el Espíritu Santo
e hijos del Padre por medio de Jesús, su Hijo amado,
oramos con toda confianza
con la misma oración de Jesús.
R/ Padre nuestro…
Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y concédenos la paz en nuestros días.
Renueva en nosotros la gracia del Bautismo
y guíanos por tu Santo Espíritu,
para que seamos fieles a nuestra misión
de vivir la vida de Cristo en este mundo,
mientras esperamos con gozo
la gloriosa venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el Reino…
Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, nuestro Señor,
el Hijo amado y preferido del Padre.
Dichosos nosotros
invitados a participar en su banquete
y a vivir su misma vida.
R/ Señor, no soy digno…
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
Tú has abierto los cielos para nosotros
para fortalecernos con tu Pan de Vida
y para colmarnos con el Espíritu Santo.
Renuévanos, y aléjanos de nuestras incertidumbres
y de nuestros vanos apegos mundanos.
Envíanos a caminar sin miedo
por el camino de tu justicia y de tu paz,
para que seamos tus hijos queridos
junto con tu Hijo fiel,
Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: En el momento de su bautismo, Jesús se percató de su vocación: Servir a Dios y a los hombres. En nuestro Bautismo nosotros también recibimos una vocación que es, a nuestra pequeña escala, la misma vocación de Jesús. Que ojalá todos y cada uno de nosotros lleguemos a ser fieles siervos e hijos del Padre, y humildes siervos de los que nos rodean. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.
