SAN JUAN DE LA CRUZ
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
El nombre religioso que Juan Yepes adoptó como Carmelita fue uno muy apropiado según su vida: Juan de la Cruz. Tan pronto como Santa Teresa de Jesús lo conquistó para la reforma de la Orden Carmelitana, pruebas y sufrimiento lo acosaron por todos los costados, especialmente procedentes de sus mismos compañeros religiosos, que malinterpretaron sus intenciones, e incluso lo llegaron a encarcelar. Sin embargo, su sufrimiento sirvió precisamente para hacer más profunda su vida interior, para acercarlo más a Dios en una formidable unión mística. Él es uno de los más grandes y célebres místicos de la Iglesia. Ojalá aprendamos mucho de este “peregrino del absoluto que tuvo sed de Dios”, como se dice de él.
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
¡Qué difícil es aceptar el cambio y la transformación,
aun cuando sea para nuestro bien y el de los otros.
Al honrar a San Juan de la Cruz, te pedimos, Padre,
que, en la oscura noche de las pruebas y los sufrimientos,
nosotros también sigamos buscando tu luz y tu amor
con gran confianza y paz de espíritu,
porque tú eres todo lo que realmente importa en nuestra vida.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Oración de los Fieles
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Con este pan y vino ofrecidos queremos expresar
que seguimos buscándote a ti.
Purifica y haz más profunda nuestra fe y nuestro amor,
para que lleguemos a conocerte mejor.
Y confirma nuestra confianza
de que nadie nos puede hacer daño
y de que estamos siempre en tus manos.
Concédenoslo por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con la fuerza del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo Jesucristo,
expresamos nuestra confianza en ti.
Ayúdanos a ser siempre buscadores y peregrinos
que se esfuerzan por vivir más profundamente
la verdad, la belleza y la vida del Evangelio de tu Hijo,
para que sea siempre para nosotros Buena Noticia,
alegría nuestra y meta de nuestra vida.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
