NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO VIERNES
JESÚS ES MÁS QUE UNA PERSONA HUMANA
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor, Dios nuestro,
la persona que entregó su vida
para liberarnos
de nuestras limitaciones humanas
y para permitirnos vivir en tu Reino
es tu Hijo mismo y Señor nuestro, Jesucristo.
Danos auténtica sabiduría para aceptarle
como el Señor de nuestras vidas
y como tu presencia amorosa entre nosotros.
Que él nos dirija hacia ti, Dios nuestro,
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
La segunda carta de Timoteo asegura el valor de la perseverancia en la fe, incluso en medio de las dificultades y destaca la importancia de las Escrituras como fuente de sabiduría para la Salvación.
Tú, en cambio, has seguido mi enseñanza, mi modo de proceder, mis proyectos, mi fe, paciencia, amor y perseverancia;
mis persecuciones y sufrimientos, como los que pasé en Antioquía, Iconio y Listra; y las persecuciones que hube de soportar; pero de todas me libró el Señor.
Es cierto que todos los que quieran vivir religiosamente, como cristianos, sufrirán persecuciones,
en cambio los malhechores e impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.
Servidor de la Palabra de Dios
Tú permanece fiel a lo que aprendiste y aceptaste con fe: sabes de quién lo aprendiste.
Recuerda que desde niño conoces la Sagrada Escritura, que puede darte sabiduría para salvarte por la fe en Cristo Jesús.
Toda Escritura es inspirada y útil para enseñar, argumentar, encaminar e instruir en la justicia.
Con lo cual el hombre de Dios estará formado y capacitado para toda clase de obras buenas.
Salmo Responsorial
Salmo 118, 157. 160. 161. 165. 166. 168
R. (165a) Quienes amas tus leyes, de inmensa paz disfrutan.
Muchos son mis contrarios y mis perseguidores,
pero yo no me aparto, Señor, de tus preceptos.
Verdad es el compendio de todas tus palabras,
y son eternas todas tus justas decisiones. R.
R. Quienes amas tus leyes, de inmensa paz disfrutan.
Aunque los poderosos sin razón me persiguen,
sólo tus palabras hacen temblar mi corazón.
Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan;
para ellos no hay tropiezos. R.
R. Quienes amas tus leyes, de inmensa paz disfrutan.
Espero que me salves,
pues he puesto en práctica, Señor, tus mandamientos.
Observo tus mandatos, obedezco tus órdenes;
tú conoces mi vida. R.
R. Quienes amas tus leyes, de inmensa paz disfrutan.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Usando una forma rabínica de argumentación, Jesús afirma que él es más que un descendiente de David. Ningún rey se hubiera dirigido a su hijo como su Señor. El Salvador es más que un ser humano. Los cristianos de la Iglesia primitiva entendieron este título de “Hijo” y “Señor” en el sentido divino.
Sobre el Mesías y David
Cuando enseñaba en el templo, Jesús tomó la palabra y dijo:
—¿Por qué dicen los letrados que el Mesías es Hijo de David?
Si el mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dijo:
Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos
debajo de tus pies.
David mismo lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?
La multitud escuchaba a Jesús con gusto.
Oración de los Fieles
– Que podamos reconocer y amar a Jesús, que es como uno de nosotros, que nos conoce y comparte nuestras luchas y nuestras inquietudes, roguemos al Señor.
– Que la gente acepte a Cristo en todas las latitudes, no solo como una gran personalidad humana, sino sobre todo como su Señor y Salvador, roguemos al Señor.
– Que nuestras comunidades sepan reconocer a Cristo y a su Espíritu como la fuerza de amor y de amistad que nos une y vincula a todos como hermanos, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Dios y Señor nuestro:
En este pan y este vino,
que ahora te ofrecemos,
acepta nuestra fe
y nuestro compromiso
por Jesús como
nuestro Señor y Salvador.
Que él nos ayude a crecer en fe
y en paciencia, en amor y constancia,
para que estemos dispuestos
a cualquier obra buena
y a encontrarte y acogerte a ti
y a los hermanos.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Oh Padre de nuestro
Señor Jesucristo:
Tu Hijo está con nosotros
como nuestro hermano y Salvador.
Nos produce profunda alegría
el que se haya hecho
uno de nosotros.
Queremos ser y vivir como él.
Que su sufrimiento sea nuestra victoria,
su humillación nuestro honor,
su inocencia nuestra justicia,
su muerte nuestra vida,
su Resurrección nuestro bienestar,
porque Él es nuestro Señor
por los siglos de los siglos.
Bendición
Creemos en Jesucristo, nacido de María Virgen, uno de nosotros y el Hijo de Dios y Salvador nuestro. Que Dios todopoderoso confirme en ustedes la fe y los bendiga abundantemente, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
