MIÉRCOLES después de EPIFANÍA o 9 de enero
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo Litúrgico: A,B,C
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios, Padre amoroso:
El miedo corre por nuestras venas.
Con frecuencia tenemos miedo de afrontar el futuro,
de comprometernos a hacer el bien a los otros,
e incluso de tener confianza en nosotros mismos,
en nuestras emociones
y en nuestras fuerzas positivas, adormiladas en nosotros.
Convéncenos de que no hay nada que temer
y de que tú nos amas tal como somos,
porque tú eres nuestro Padre
y nos has dado a tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
Si realmente creemos en Jesucristo y procuramos vivir unidos a él, no hay razón para el miedo. Donde hay amor no hay temor.
Queridos hijos: Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto.
En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto, y de ello damos testimonio, que el Padre envió a su Hijo como Salvador del mundo. Quien confiesa que Jesús es Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él.
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en ese amor. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él. En esto llega a la perfección el amor que Dios nos tiene: en que esperamos con tranquilidad el día del juicio, porque nosotros vivimos en este mundo en la misma forma que Jesucristo vivió.
En el amor no hay temor. Al contrario, el amor perfecto excluye el temor, porque el que teme, mira al castigo, y el que teme no ha alcanzado la perfección del amor.
Salmo Responsorial
(cf 11) Que te adoran, Señor, todos los pueblos.
Comunica, Señor, al rey tu juicio
y tu justicia, al que es hijo de reyes,
así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres
y regirá a tu pueblo justamente.
R. Que te adoran, Señor, todos los pueblos.
Los reyes de occidente y de las islas
le ofrecerán sus dones.
Ante él se postrarán todos los reyes
y todas las naciones.
R. Que te adoran, Señor, todos los pueblos.
Al débil librará del poderoso
y ayudará al que se encuentra sin amparo;
se apiadará del desvalido y pobre
y salvará la vida al desdichado.
R. Que te adoran, Señor, todos los pueblos.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido proclamado a las naciones.
Gloria a ti, Cristo Jesús, que has sido anunciado al mundo.
R. Aleluya.
Evangelio
El Hijo de Dios, plenamente humano, manifiesta su poder divino en el evangelio de hoy caminando sobre las aguas del lago que representan el poder del mal y de la muerte a los que venció. Los apóstoles tienen miedo porque no saben todavía realmente quién es Jesús.
En aquel tiempo, después de la multiplicación de los panes, Jesús premió a sus discípulos a que subieran a la barca y se dirigieran a Betsaida, mientras él despedía a la gente. Después de despedirlos, se retiró al monte a orar.
Entrada la noche, la barca estaba en medio del lago y Jesús, solo, en tierra. Viendo los trabajos con que avanzaban, pues el viento les era contrario, se dirigió a ellos caminando sobre el agua, poco antes del amanecer, y parecía que iba a pasar de largo.
Al verlo andar sobre el agua, ellos creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, porque todos lo habían visto y estaban espantados. Pero él les habló enseguida y les dijo: “¡Ánimo! Soy yo; no teman”. Subió a la barca con ellos y se calmó el viento. Todos estaban llenos de espanto y es que no habían entendido el episodio de los panes, pues tenían la mente embotada.
Oración de los Fieles
Señor Jesús, que venciste no solo al mal y a la muerte sino también todos nuestros miedos y temores, te pedimos: R/Aumenta nuestra fe.
– Por la Iglesia de Jesucristo, para que su fe y su amor no tambalee en las dificultades y tormentas de nuestro tiempo, roguemos al Señor.
– Por los que tienen dudas de fe y por los que tienen miedo de afrontar el futuro, para que Dios les dé valor, y para que nosotros refresquemos su esperanza, roguemos al Señor.
– Por nuestras comunidades cristianas, para que todos crezcamos juntos en una fe confiada en Jesús nuestro Señor, y que su amor nos mueva a vivir y a desvivirnos los unos por los otros, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre amoroso:
En este pan y en este vino
ponemos toda nuestra esperanza en ti.
Danos a tu Hijo para que aguante con nosotros
el oleaje y las tormentas de la vida.
Estamos seguros de que con él
seremos capaces de llevar a cabo
más de lo que osamos imaginar o esperar.
Ayúdanos a crecer día a día en una fe confiada en ti
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios, Padre amoroso:
Tú nos has mostrado tu poder y amor
en Jesucristo, Hijo tuyo e hijo de María;
uno de nosotros.
En él tú nos has dado una muestra
de lo que el mundo podría llegar a ser
si nos arriesgáramos a entregarnos a él
y a vivir como él vivió.
Oh Dios, que tu Hijo permanezca con nosotros,
para que nosotros lleguemos a ser como él,
y para que ningún miedo eche a perder
nuestra confianza y amor,
pues sabemos que nos amas
en Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: “Ánimo, soy yo; no tengan miedo”. Esto es lo que Jesús nos dice a cada uno de nosotros cuando afrontamos dificultades. Él está con nosotros. Que Dios nos dé fuerza y confianza y nos bendiga. Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, desciendas sobre nosotros y nos acompañe siempre.
