DECIMOSEXTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

EL TRIGO y LAS MALAS HIERBAS

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro, tú lo sabes:
Nuestros corazones están divididos,
desgarrados entre lo bueno y lo malo.
Danos ojos claros para mirar
en nuestros propios corazones
más que en los de nuestro prójimo
y aceptar humildemente que no somos tan buenos
como nos gustaría ser.
Ayúdanos a crecer
para llegar a ser cada día más semejantes
a aquel que es tu perfecta imagen y nuestro modelo,
Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Jer 7,1-11

 Jeremías describe el apego del pueblo a falsas seguridades –el templo y sus prácticas religiosas– y cómo su culto no resuena en su vida como fidelidad a Dios porque son injustos con sus hermanos, los oprimen y explotan. Su formalismo no los va a salvar. Como no nos va a salvar a nosotros las formalidades de nuestra religión.

1

Sermón sobre el templo

Palabras que el Señor dirigió a Jeremías:

2

Párate junto a la puerta del templo y proclama allí: Escuchen, judíos, la Palabra del Señor, los que entran por estas puertas a adorar al Señor,

3

así dice el Señor Todopoderoso, Dios de Israel: Enmienden su conducta y sus acciones, y habitaré con ustedes en este lugar;

4

no se hagan ilusiones con razones falsas, repitiendo: el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor.

5

Si enmiendan sus conducta y sus acciones, si juzgan rectamente los pleitos,

6

si no oprimen al emigrante, al huérfano y a la viuda, si no derraman sangre inocente en este lugar, si no siguen a dioses extranjeros, para desgracia de ustedes mismos,

7

entonces habitaré con ustedes en este lugar, en la tierra que di a sus padres, desde antiguo y para siempre.

8

Se hacen ilusiones con razones falsas, que no sirven:

9

¿de modo que roban, matan, cometen adulterio, juran en falso, queman incienso a Baal, siguen a dioses extranjeros y desconocidos,

10

y después entran a presentarse ante mí en este templo que lleva mi Nombre, y dicen: Estamos salvados, para seguir cometiendo las mismas maldades?

11

¿Creen que este templo que lleva mi Nombre es una cueva de bandidos? Atención, que yo lo he visto –oráculo del Señor–.

Evangelio

Mt 13,24-30

Por todas partes, en torno a nosotros, como también en nuestros corazones, las malas hierbas van creciendo juntamente con el trigo (lo malo con lo bueno). Así es la vida, y nos cuesta aceptarla como es. Vemos, antes que nada, cómo crecen las malas hierbas en el jardín de nuestro prójimo, y queremos que las arranque. Pero deberíamos mirar adentro de nuestro corazón. ¿Qué hacer? Arrancar lo malo de la mejor manera que sepamos. Y no disgustarnos, porque, después de todo, no somos perfectos. Tenemos que aceptarlo con fe y esperanza, y dejarlo todo en las manos de Dios.

24

Parábola de la cizaña

Les contó otra parábola:
—El reino de los cielos es como un hombre que sembró semilla buena en su campo.

25

Pero, mientras la gente dormía, vino su enemigo y sembró cizaña en medio del trigo, y se fue.

26

Cuando el tallo brotó y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña.

27

Fueron entonces los sirvientes y le dijeron al dueño: Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿De dónde le viene la cizaña?

28

Les contestó: Un enemigo lo ha hecho. Le dijeron los sirvientes: ¿Quieres que vayamos a arrancarla?

29

Les contestó: No; porque, al arrancarla, van a sacar con ella el trigo.

30

Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Cuando llegue el momento, diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña, y en atados échenla al fuego; luego recojan el trigo y guárdenlo en mi granero.

Oración de los Fieles

– Que la Iglesia sea paciente, llame siempre a la conversión y esté siempre dispuesta al perdón, roguemos al Señor.
– Que las familias sean pacientes con sus hijos y sus problemas, para acompañar su crecimiento adecuadamente, roguemos al Señor.
– Que en nuestras comunidades cristianas no juzguemos ni condenemos a nadie, sino que nos ayudemos a ser mejores y crecer en Cristo, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Aquí, sobre esta mesa, tenemos pan de trigo puro.
Por el poder de tu Santo Espíritu,
cambia este pan en el Cuerpo de tu mismo Hijo;
cambia también nuestros corazones,
que están cubiertos de la mala hierba del pecado,
y transfórmalos en ofrenda pura para ti,
Dios nuestro, que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Acepta nuestra acción de gracias
porque has sembrado en nosotros
la promesa de una buena cosecha.
Dale pleno cumplimiento
a nuestros frágiles empeños,
por mediación de aquel que murió
para que nosotros vivamos:
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Dios es paciente con nosotros. Nos da tiempo para poder sanar y para crecer. Ojalá sepamos brindarnos el mismo cuidado y paciencia los unos a los otros. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

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