DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
“PROCLAMEN LA BUENA NUEVA”
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor y Dios nuestro:
Tú enviaste a tu Hijo Jesús
para confiar su Buena Noticia
de curación y liberación
a gente sencilla y humilde.
Haznos, Señor, mucho más conscientes
de que la Buena Noticia del Reino
es fundamentalmente humana,
accesible y fácil de entender.
Que esta Buena Noticia crezca en nosotros,
nos transforme profundamente
Y nos colme del amor sanador
de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
El profeta denuncia que el Pueblo de Dios quiere obtener su gracia por los actos religiosos, los rituales, pero su corazón está lejos de él.
En la tierra: vid frondosa
Israel era vid frondosa, daba fruto:
cuanto más fruto, más altares;
cuanto mejor iba el país,
mejores piedras conmemorativas.
Tienen el corazón dividido, y han de pagarlo; él destrozará sus altares, arrasará sus piedras conmemorativas.
Sí, ya pueden decir: No tenemos rey, no respetamos al Señor; el rey, ¿qué puede hacernos?
Samaría y su rey desaparecen como astillas que se lleva el agua.
Son destruidos los lugares altos idolátricos, el pecado de Israel. Cardos y abrojos crecen en sus altares, gritan a los montes: ¡Cúbrannos!, y a los cerros: ¡Caigan sobre nosotros!
Siembren según justicia, cosechen con lealtad, labren el campo nuevo, que están a tiempo de buscar al Señor, hasta que venga y les dé la lluvia conveniente.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús envía a sus apóstoles a curar las enfermedades del pueblo, Y, por lo tanto, comienza ya la nueva era del Reino de Dios. Ellos, y nosotros también, tenemos que ser como médicos en un mundo duro, egoísta y despiadado, y tan necesitado de curación. Que el perdón y el amor compasivo que de Dios recibimos renueve este nuestro mundo y crezca en él el Reino de Dios.
Los Doce
Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos, para expulsarlos y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias.
Éstos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago de Zebedeo y su hermano Juan;
Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago de Alfeo y Tadeo;
Simón el cananeo y Judas Iscariote, el que incluso le traicionó.
Misión de los Doce
A estos doce los envió Jesús con las siguientes instrucciones:
—No se dirijan a países de paganos, no entren en ciudades de samaritanos;
vayan más bien a las ovejas descarriadas de la Casa de Israel.
Y de camino proclamen que el reino de los cielos está cerca.
Oración de los Fieles
– Para que nuestro trabajo por la justicia y nuestra actitud de servicio den testimonio de que el Reino de Dios está vivo entre nosotros. Roguemos al Señor.
– Para que el Señor llame a muchos sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos a anunciar al mundo la Buena Nueva del Evangelio. Roguemos al Señor.
– Para que en nuestras comunidades cristianas acojamos y vivamos la palabra de Dios con corazones dispuestos y con gran celo por su gloria. Roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Dios, Padre de bondad:
Tú nos has dado gratuitamente
este pan y este vino.
Por el poder del Espíritu Santo
transfórmalos en tu mejor regalo para nosotros:
tu Hijo Jesucristo.
Disponnos a no guardarlo
solo para nosotros mismos,
sino a compartirlo con los que nos rodean
sin otra preferencia que la del mismo Jesús:
los pobres, los necesitados,
los pequeños, los que no cuentan.
Que éste sea el signo de que somos tu Pueblo,
de que tu Reino está creciendo entre nosotros.
Y de que tú eres nuestro Dios
ahora y por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
De nuevo te pedimos
que nos hagas tu pueblo de la Alianza
más fiel y mejor cada día.
Por medio de Jesús, haznos uno en tu Amor,
orando y trabajando juntos
para construir tu Reino entre nosotros.
Que ninguno de nosotros sea espectador pasivo.
Que todos seamos muy conscientes
de que, aunque débiles y falibles,
nos necesitas, y quieres que seamos un pueblo santo,
signo para todos de tu perenne bondad y amor.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Dios nos envía a curar a los hermanos y a proclamar con nuestra vida que el Reino de Dios está aquí, creciendo en nuestro mundo. Que Dios Padre todopoderoso los bendiga por esa hermosa tarea, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
