DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES

“PROCLAMEN LA BUENA NUEVA”

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor y Dios nuestro:
Tú enviaste a tu Hijo Jesús
para confiar su Buena Noticia
de curación y liberación
a gente sencilla y humilde.
Haznos, Señor, mucho más conscientes
de que la Buena Noticia del Reino
es fundamentalmente humana,
accesible y fácil de entender.
Que esta Buena Noticia crezca en nosotros,
nos transforme profundamente
Y nos colme del amor sanador
de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Os 10,1-3.7-8.12

El profeta denuncia que el Pueblo de Dios quiere obtener su gracia por los actos religiosos, los rituales, pero su corazón está lejos de él.

1

En la tierra: vid frondosa

Israel era vid frondosa, daba fruto:

cuanto más fruto, más altares;

cuanto mejor iba el país,

mejores piedras conmemorativas.

2

 Tienen el corazón dividido, y han de pagarlo; él destrozará sus altares, arrasará sus piedras conmemorativas.

3

 Sí, ya pueden decir: No tenemos rey, no respetamos al Señor; el rey, ¿qué puede hacernos?

7

 Samaría y su rey desaparecen como astillas que se lleva el agua.

8

 Son destruidos los lugares altos idolátricos, el pecado de Israel. Cardos y abrojos crecen en sus altares, gritan a los montes: ¡Cúbrannos!, y a los cerros: ¡Caigan sobre nosotros!

12

 Siembren según justicia, cosechen con lealtad, labren el campo nuevo, que están a tiempo de buscar al Señor, hasta que venga y les dé la lluvia conveniente.

Aclamación antes del Evangelio

Marcos 1, 15

R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 10,1-7

 Jesús envía a sus apóstoles a curar las enfermedades del pueblo, Y, por lo tanto, comienza ya la nueva era del Reino de Dios. Ellos, y nosotros también, tenemos que ser como médicos en un mundo duro, egoísta y despiadado, y tan necesitado de curación. Que el perdón y el amor compasivo que de Dios recibimos renueve este nuestro mundo y crezca en él el Reino de Dios.

1

Los Doce

Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos, para expulsarlos y para sanar toda clase de enfermedades y dolencias.

2

Éstos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago de Zebedeo y su hermano Juan;

3

Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Santiago de Alfeo y Tadeo;

4

Simón el cananeo y Judas Iscariote, el que incluso le traicionó.

5

Misión de los Doce

A estos doce los envió Jesús con las siguientes instrucciones:
—No se dirijan a países de paganos, no entren en ciudades de samaritanos;

6

vayan más bien a las ovejas descarriadas de la Casa de Israel.

7

Y de camino proclamen que el reino de los cielos está cerca.

Oración de los Fieles

– Para que nuestro trabajo por la justicia y nuestra actitud de servicio den testimonio de que el Reino de Dios está vivo entre nosotros. Roguemos al Señor.
– Para que el Señor llame a muchos sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos a anunciar al mundo la Buena Nueva del Evangelio. Roguemos al Señor.
– Para que en nuestras comunidades cristianas acojamos y vivamos la palabra de Dios con corazones dispuestos y con gran celo por su gloria. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Dios, Padre de bondad:
Tú nos has dado gratuitamente
este pan y este vino.
Por el poder del Espíritu Santo
transfórmalos en tu mejor regalo para nosotros:
tu Hijo Jesucristo.
Disponnos a no guardarlo
solo para nosotros mismos,
sino a compartirlo con los que nos rodean
sin otra preferencia que la del mismo Jesús:
los pobres, los necesitados,
los pequeños, los que no cuentan.
Que éste sea el signo de que somos tu Pueblo,
de que tu Reino está creciendo entre nosotros.
Y de que tú eres nuestro Dios
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
De nuevo te pedimos
que nos hagas tu pueblo de la Alianza
más fiel y mejor cada día.
Por medio de Jesús, haznos uno en tu Amor,
orando y trabajando juntos
para construir tu Reino entre nosotros.
Que ninguno de nosotros sea espectador pasivo.
Que todos seamos muy conscientes
de que, aunque débiles y falibles,
nos necesitas, y quieres que seamos un pueblo santo,
signo para todos de tu perenne bondad y amor.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Dios nos envía a curar a los hermanos y a proclamar con nuestra vida que el Reino de Dios está aquí, creciendo en nuestro mundo. Que Dios Padre todopoderoso los bendiga por esa hermosa tarea, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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