DECIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

ENVIADOS EN POBREZA

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos envías a todos en misión;
la misión formidable de dar a conocer tu Reino
por la forma cómo vivimos el Evangelio
de Jesucristo tu Hijo.
Te rogamos que nos des
un profundo sentido de misión
y no permitas que los afanes de cada día
o el peso pegajoso de nuestras posesiones
nos alejen de dar testimonio
de que tú eres nuestro Dios
y de que Jesús es el Señor
que vive y reina contigo
y con el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Os 11,1,3-5b. 8c-9

Oseas describe de qué modo ama Dios a su hijo, Israel, incluso cuando tiene que reprenderlo. Dios será misericordioso porque todavía lo ama, aunque el Pueblo sea rebelde.

1

La niñez de Israel  

Cuando Israel era niño, lo amé,

y desde Egipto llamé a mi hijo.

3

 Yo enseñé a andar a Efraín y lo llevé en mis brazos, y ellos sin darse cuenta de que yo los cuidaba.

4

 Con correas de amor los atraía, con cuerdas de cariño. Fui para ellos como quien alza una criatura a las mejillas; me inclinaba y les daba de comer.

5

 Pero volverá a Egipto, asirio será su rey, porque no quisieron convertirse.

8

 ¿Cómo podré dejarte, Efraín; entregarte a ti, Israel? ¿Cómo dejarte como a Admá; tratarte como a Seboín? Me da un vuelco el corazón, se me conmueven las entrañas.

9

 No ejecutaré mi condena, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios y no hombre, el Santo en medio de ti y no enemigo destructor.

Salmo Responsorial

Salmo 79, 2ac y3b. 15-16

R. (4b) Ven, Señor, a salvarnos.
Escúchanos, pastor de Israel,
tú que estás rodeado de querubines,
manifiéstate,
despierta tu poder y ven a salvarnos. R.
R. Ven, Señor, a salvarnos.
Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos,
mira tu viña y visítala;
protege la cepa plantada por tu mano,
el renuevo que tú mismo cultivaste. R.
R. Ven, Señor, a salvarnos.

Aclamación antes del Evangelio

Marcos 1, 15

R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor;
arrepiéntanse y crean en el Evangelio.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 10,7-15

 Jesús envía a sus doce apóstoles a anunciar el Reino de los cielos. Tienen que estar desprendidos de posesiones, e incluso de gente, de sus propios familiares. Tienen que ser pobres también en el sentido de que deben aceptar la inseguridad de no ser bien recibidos. Quizás podríamos retener hoy estas palabras de Jesús: “Gratis lo recibieron, denlo gratis”: su amor, su servicio, su entrega.

7

Y de camino proclamen que el reino de los cielos está cerca.

8

Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien a los leprosos, expulsen a los demonios. Gratuitamente han recibido, gratuitamente deben dar.

9

No lleven en el cinturón oro ni plata ni cobre,

10

ni provisiones para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bastón. Que el trabajador tiene derecho a su sustento.

11

Cuando entren en una ciudad o pueblo, pregunten por alguna persona respetable y quédense en su casa hasta que se vayan.

12

Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz;

13

si la casa lo merece, entrará en ella la paz; si no la merece, esa paz retornará a ustedes.

14

Si alguien no los recibe ni escucha el mensaje de ustedes, al salir de aquella casa o ciudad, sacúdanse el polvo de los pies.

15

Les aseguro que el día del juicio Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que aquella ciudad.

Oración de los Fieles

– Para que pastores, ministros y laicos en la Iglesia anuncien sin descanso la Buena Nueva de Salvación como fuente de felicidad y de paz para todos. Roguemos al Señor.
– Para que encontremos alegría y paz interior, aprendamos a aceptarnos a nosotros mismos y dejemos a un lado la soberbia y el hambre de poder en busca de una paz genuina y duradera. Roguemos al Señor.
– Para que los misioneros, en cualquier parte del mundo, presenten de forma creíble el Evangelio, sobre todo por su estilo evangélico de vida. Roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Jesús, tu Hijo, viene a nosotros
en la pobreza de un trozo de pan
y de un sorbo de vino.
Así como él se nos da a sí mimo
gratis y por puro amor,
te pedimos que nosotros aprendamos
a compartir también gratis
todo lo que tenemos y lo que somos.
Que esto sea nuestra mejor ofrenda a ti
por Jesucristo nuestro Señor.

Oración para después de la Comunión
Oh Dios, Padre generoso:
Ésta ha sido una eucaristía,
es decir, una verdadera acción de gracias
por tu amor misericordioso sobre nosotros.
Movidos por gratitud,
queremos realizar el trabajo
que tu Hijo asignó a sus discípulos:
luchar contra las fuerzas del mal
dentro de nosotros y en nuestro entorno
para sanar y curar, y así proclamar
con nuestra conducta y nuestra vida
que tú eres un Dios que ama
y que tu Hijo Jesucristo
es nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Hemos recibido gratis todo el perdón y la vida de Dios. Sepamos compartirlos gratis también, y pasarlos generosamente a nuestros hermanos, con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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