CUERPO Y SANGRE DE CRISTO – B

“Mi Cuerpo y mi Sangre para ustedes” / La Sangre de la Alianza

Ciclo Litúrgico: B

Introducción

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Cristo vino al mundo,
y, por su propia sangre,
nos adoptó como hijas e hijos en el Amor de Dios,
por medio de una nueva y eterna Alianza.
Que él nos guarde unidos con Dios
y esté siempre con ustedes.

Introducción del Celebrante (Dos opciones)
1. “Mi Cuerpo y mi Sangre para ustedes”
Admiramos grandemente a hombres y mujeres que dedicaron sus vidas para el bien de otros e incluso estuvieron dispuestos a morir por ellos. Esto es precisamente lo que celebramos siempre que nos congregamos en torno a la eucaristía. Celebramos la vida y la muerte de Jesús por nosotros y también celebramos su Resurrección, porque él está vivo aquí entre nosotros, en su Iglesia, en nuestro mundo. Pero cuando hacemos lo que él nos mandó –“Hagan esto en conmemoración mía”–, tenemos que aprender a entregarnos nosotros mismos a Dios y a los hermanos, como Cristo se entregó. En esta eucaristía, él quiere regalarnos esta disposición interior.

2. La Sangre de la Alianza
Muchos cuerpos son destrozados hoy por el uso de la fuerza bruta y de la tortura; se derrama mucha sangre de gente inocente y de niños. La violencia lleva al odio y a más violencia. Hoy, en esta fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo, oiremos de Alguien cuyo cuerpo quebrantado nos trajo paz, y cuya sangre derramada nos trajo el perdón y el amor de Dios. “Este es mi cuerpo entregado por ustedes. Esta es mi sangre de la Alianza eterna.” Cada eucaristía nos trae un mensaje de esperanza de que el Amor de Dios está con nosotros ahora y para siempre. Demos hoy gracias al Padre por el gran regalo de Jesús Eucaristía.

Acto Penitencial
Una pregunta: ¿Nos comprometemos a hacer el bien a los demás,
incluso cuando el costo es alto?
Examinémonos ante el Señor.
(Pausa)
Señor Jesús, tú dijiste: “Esto es mi Cuerpo. Este soy yo mismo
que se entrega por ustedes.”
Señor, ten piedad de nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Jesucristo, tú dijiste: “Esta es mi Sangre de la Alianza
derramada por ustedes y por todos”.
Cristo, ten piedad de nosotros.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, tú dijiste: “Este es mi Cuerpo para la vida del mundo.
Quien lo coma posee la vida eterna”.
Señor, ten piedad de nosotros.
R/ Señor, ten piedad de nosotros

Señor, ten misericordia de nosotros, y por la eucaristía
concédenos el perdón de todos nuestros pecados
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
(Para 1. “Mi Cuerpo y mi Sangre para ustedes”)
Oremos para que podamos ofrecer esta eucaristía
con la misma actitud de entrega de Jesús.
(Pausa)
Señor Dios nuestro,
tú no aceptas nuestros lánguidos sacrificios
a no ser que nos comprometemos a ti
y a cada uno de nuestros hermanos
Aquí estamos ante ti sin otro sacrificio
que el de tu querido Hijo Jesucristo,
que derramó su sangre por Amor.
Cólmanos con su Espíritu
para que también nosotros
vivamos para ti y para los hermanos
con un amor generoso y altruista
que une a todos, ama a todos, sirve a todos.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

2. La Sangre de la Alianza
Oremos a Dios para que lo encontremos en su Hijo, Jesús.
(Pausa)
Oh Dios vivo de la Alianza,
nos has escogido para hacernos para siempre
parientes tuyos de sangre
y hermanos y hermanas unos de otros
por medio de la sangre de Jesús, tu Hijo.
Que te encontremos y nos unamos fuertemente a ti
por medio de Aquel que es nuestro alimento de unidad
y nuestra bebida de alegría,
Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.

Primera Lectura

Éx 24,3-8

Esta es la Alianza del Señor”
Como parientes de sangre de Dios, Él escoge para sí un Pueblo y comparte su destino. Lo une a sí mismo con lazos de sangre, comiendo y bebiendo con ellos.

3

Moisés bajó y refirió al pueblo todo lo que le había dicho el Señor, todos sus mandatos, y el pueblo contestó a una:

–Haremos todo lo que dice el Señor.

4

 Entonces Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor; madrugó y levantó un altar en la falda del monte y doce piedras conmemorativas por las doce tribus de Israel.

5

 Mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer los holocaustos y ofrecer novillos como sacrificios de comunión para el Señor.

6

 Después tomó la mitad de la sangre y la echó en recipientes, y con la otra mitad roció el altar.

7

Tomó el documento del pacto y se lo leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió:

–Haremos todo lo que manda el Señor y obedeceremos.

8

Moisés tomó el resto de la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo:

–Ésta es la sangre del pacto que el Señor hace con ustedes según lo establecido en estas cláusulas.

Salmo Responsorial

<strong><span style="color: #800000">Salmo 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18</span></strong>

R. (13) Levantaré el cáliz de la salvación.
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Levantaré el cáliz de la salvación,
e invocaré el nombre del Señor.
R. Levantaré el cáliz de la salvación.
A los ojos del Señor es muy penoso
que mueran sus amigos.
De la muerte, Señor, me has librado,
A mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.
R. Levantaré el cáliz de la salvación.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio
e invocaré tu nombre.
Cumpliré mis promesas al Señor
ante todo su pueblo.
R. Levantaré el cáliz de la salvación.

Segunda Lectura

Heb 9,11-15

Cristo es mediador de una Nueva Alianza
Derramando su sangre por nosotros, Cristo ha hecho transfusión de vida nueva al Pueblo de Dios. Ahora somos capaces de ser libres del pecado y de ser fieles a Dios con fidelidad duradera.

11

En cambio, Cristo, ha venido como sumo sacerdote de los bienes futuros. Él a través de una morada mejor y más perfecta, no hecha a mano, es decir, no de este mundo creado,

12

llevando no sangre de cabras y becerros, sino su propia sangre, entró de una vez para siempre en el santuario y logró el rescate definitivo.

13

Porque si la sangre de cabras y toros y la ceniza de becerra rociada sobre los profanos los santifica con una pureza corporal,

14

cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestras conciencias de las obras que conducen a la muerte, para que demos culto al Dios vivo.

15

Por eso es mediador de una nueva alianza, a fin de que, habiendo muerto para redención de los pecados cometidos durante la primera alianza, puedan los llamados recibir la herencia eterna prometida.

Aclamación antes del Evangelio

<p style="text-align: center"><strong><span style="color: #800000">Secuencia</span></strong> Al Salvador alabemos, que es nuestro pastor y guía. Alabémoslo con himnos y canciones de alegría.</p> <p style="text-align: center">Alabémoslo sin límites y con nuestras fuerzas todas; pues tan grande es el Señor, que nuestra alabanza es poca.</p> <p style="text-align: center">Gustosos hoy aclamamos a Cristo, que es nuestro pan, pues él es el pan de vida, que nos da vida inmortal.</p> <p style="text-align: center">Doce eran los que cenaban y les dio pan a los doce. Doce entonces lo comieron, y, después, todos los hombres.</p> <p style="text-align: center">Sea plena la alabanza y llena de alegres cantos; que nuestra alma se desborde en todo un concierto santo.</p> <p style="text-align: center">Hoy celebramos con gozo la gloriosa institución de este banquete divino, el banquete del Señor.</p> <p style="text-align: center">Ésta es la nueva Pascua, Pascua del único Rey, que termina con la alianza tan pesada de la ley.</p> <p style="text-align: center">Esto nuevo, siempre nuevo, es la luz de la verdad, que sustituye a lo viejo con reciente claridad.</p> <p style="text-align: center">En aquella última cena Cristo hizo la maravilla de dejar a sus amigos el memorial de su vida.</p> <p style="text-align: center">Enseñados por la Iglesia, consagramos pan y vino, que a los hombres nos redimen, y dan fuerza en el camino.</p> <p style="text-align: center">Es un dogma del cristiano que el pan se convierte en carne, y lo que antes era vino queda convertido en sangre.</p> <p style="text-align: center">Hay cosas que no entendemos, pues no alcanza la razón; mas si las vemos con fe, entrarán al corazón.</p> <p style="text-align: center">Bajo símbolos diversos y en diferentes figuras, se esconden ciertas verdades maravillosas, profundas.</p> <p style="text-align: center">Su sangre es nuestra bebida; su carne, nuestro alimento; pero en el pan o en el vino Cristo está todo completo.</p> <p style="text-align: center">Quien lo come, no lo rompe, no lo parte ni divide; él es el todo y la parte; vivo está en quien lo recibe.</p> <p style="text-align: center">Puede ser tan sólo uno el que se acerca al altar, o pueden ser multitudes: Cristo no se acabará.</p> <p style="text-align: center">Lo comen buenos y malos, con provecho diferente; no es lo mismo tener vida que ser condenado a muerte.</p> <p style="text-align: center">A los malos les da muerte y a los buenos les da vida. ¡Qué efecto tan diferente tiene la misma comida!</p> <p style="text-align: center">Si lo parten, no te apures; sólo parten lo exterior; en el mínimo fragmento entero late el Señor.</p> <p style="text-align: center">Cuando parten lo exterior, sólo parten lo que has visto; no es una disminución de la persona de Cristo.</p> <p style="text-align: center">El pan que del cielo baja es comida de viajeros. Es un pan para los hijos. ¡No hay que tirarlo a los perros!</p> <p style="text-align: center">Isaac, el inocente, es figura de este pan, con el cordero de Pascua y el misterioso maná.</p> <p style="text-align: center">Ten compasión de nosotros, buen pastor, pan verdadero. Apaciéntanos y cuídanos y condúcenos al cielo.</p> <p style="text-align: center">Todo lo puedes y sabes, pastor de ovejas, divino. Concédenos en el cielo gozar la herencia contigo. Amén.</p> <strong><span style="color: #800000">Juan 6, 51</span></strong>

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor;
el que coma de este pan vivirá para siempre.
R. Aleluya.

Evangelio

Mt 24,12-16. 22-26

“Este es mi Cuerpo; esta es mi Sangre…”
Jesús renueva la Alianza con nosotros cuando comparte su Cuerpo y su Sangre en cada celebración eucarística.

12

Y, al crecer la maldad, se enfriará el amor de muchos.

13

Pero el que aguante hasta el final se salvará.

14

La Buena Noticia del reino se proclamará a todas las naciones, y entonces llegará el final.

15

La gran tribulación

Cuando vean instalado en el lugar sagrado el ídolo abominable anunciado por el profeta Daniel –el lector que lo entienda–,

16

entonces los que viven en Judea que escapen a los montes;

22

Si no se acortara aquel tiempo, no se salvaría ni uno. Pero, en atención a los elegidos, se acortará aquel tiempo.

23

Entonces, si alguien les dice que el Mesías está aquí o allí, no le crean.

24

Surgirán falsos mesías y falsos profetas, que harán milagros y prodigios, hasta el punto de engañar, si fuera posible, incluso a los elegidos.

25

Miren que los he prevenido.

26

Si les dicen: Miren, está en el desierto, no salgan; o: Miren, está en un lugar secreto, no hagan caso.

Oración de los Fieles

Oremos con la máxima confianza a Dios, nuestro Padre, porque nos ha elegido como sus socios en la vida; nos ha hecho libres por la sangre de su Hijo. A cada petición responderemos: R/ Señor, hazte cercano a nosotros, tu Pueblo.

– Por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los religiosos y todos los laicos consagrados. Para que sepan dar a su Pueblo no solamente el pan de la Palabra de Dios y el pan de la Eucaristía, sino también el pan de sí mismos, roguemos.
– Por todas la Iglesias cristianas. Para que un día puedan llegar a la auténtica unidad en torno a la mesa eucarística del Señor, roguemos.
– Por las naciones que tienen más abundancia de bienes en alimentos y en recursos humanos. Para que consideren como una tarea de justicia el compartir generosamente con otros pueblos que tienen menos y promover su desarrollo integral, roguemos.
– Por nuestras comunidades cristianas. Para que los ricos y los pobres, los de alto nivel social y los de nivel bajo, arrendatarios y propietarios de tierras, patronos y obreros, hagan comunión en la eucaristía y lleguen a ser responsables los unos de los otros en un fuerte convenio de justicia, amor y paz, roguemos.
– Por todos nosotros, para que la eucaristía llegue a ser cada vez más la fuente de nuestra fuerza y unidad y de nuestro compromiso fraterno, roguemos.

Señor, Dios Padre, hazte efectivamente cercano a nosotros. Sigue nutriéndonos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, de tal forma que crezcamos hacia la vida eterna, ahora y por siempre.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro, tú te haces presente
dondequiera que haya hombres y mujeres que te acojan
y te permitan ser uno de ellos.
Danos la gracia de encontrarte en tu Hijo.
Que él sea hoy para nosotros nuestro pan de fidelidad
y el vino de nuestra alegría,
para que tú seas nuestro Dios y nosotros seamos tu Pueblo,
ahora y por siempre.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Expresemos nuestra gozosa gratitud al Padre por danos a Jesús en la Eucaristía. Esta es la manera maravillosa de Dios de estar hoy con nosotros, su Pueblo querido.

Invitación al Padre Nuestro
Antes de recibir el Pan de Vida,
bendigamos al Padre por su bondad
y recemos la oración de la mesa
que el Jesús mismo nos enseñó:
R/ Padre Nuestro...

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todo mal
por Jesucristo, el Cordero de Dios,
que derramó su sangre por nosotros.
Únenos en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
como tu Pueblo elegido.
Prepáranos para la venida gloriosa
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el Reino...

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro,
tú nos has unido a ti
por el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
en un destino común.
Acepta nuestra acción de gracias
y, ya que somos uno en tu Hijo,
haznos compartir los unos con los otros
el pan de nosotros mismos
y escanciar entre todos
el vino del sano compañerismo y de la esperanza;
así podremos peregrinar juntos hacia ti
como hermanos y hermanas de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Bendición
Nuestro Señor encontró una forma maravillosa de permanecer siempre a nuestro lado y acompañarnos en el camino de la vida. Él se hizo Pan de Vida para el mundo en la Eucaristía. Encontremos también nosotros caminos para apoyarnos unos a otros en días oscuros y para alegrarnos juntos en días luminosos. Y que Dios vaya siempre y totalmente con ustedes
y los bendiga el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo.

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