Judit
Capítulo 3
Y despacharon una embajada con esta propuesta de paz:
–Aquí nos tienes, siervos del emperador Nabucodonosor, postrados ante ti. Trátanos como mejor te parezca.
Tienes a tu disposición nuestras casas y todo nuestro territorio, los campos de trigo, nuestras ovejas y vacas, todos los establos de nuestros poblados; dispón de ellos como gustes.
Nuestras ciudades y sus habitantes son tus esclavos; avanza hacia ellas en el plan que prefieras.
Los embajadores se presentaron a Holofernes y le transmitieron el mensaje.
Entonces Holofernes bajó con su ejército hacia la costa del mar, dejó guarniciones en las ciudades fortificadas y se llevó gente escogida para servicios auxiliares.
Por toda la región lo recibieron con coronas, danzas y panderos.
Pero él destruyó sus santuarios, taló los árboles sagrados y se dedicó a exterminar todos los dioses del país, para que todas las naciones adoraran sólo a Nabucodonosor y todas las tribus lo invocasen como dios, cada una en su lengua.
Cuando llegó a la vista de Esdrelón, cerca de Dotán, que está frente a la serranía de Judá,
acampó entre Gabá y Escitópolis, y allí se quedó un mes, reuniendo provisiones para el ejército.
