1

Resurrección de Jesús

El primer día de la semana, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena va al sepulcro y observa que la piedra está retirada del sepulcro.

2

Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos.

3

Les dice Simón Pedro:—Voy a pescar.Le responden:—Nosotros también vamos.Salieron y subieron a la barca; pero aquella noche no pescaron nada.

4

Al amanecer Jesús estaba en la playa; pero los discípulos no reconocieron que era Jesús.

5

Les dice Jesús:—Muchachos, ¿tienen algo de comer?Ellos contestaron:—No.

6

Les dijo:—Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán.Tiraron la red y era tanta la abundancia de peces que no podían arrastrarla.

7

El discípulo amado de Jesús dice a Pedro:—Es el Señor.Al oír Pedro que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua.

8

Los demás discípulos se acercaron en el bote, arrastrando la red con los peces, porque no estaban lejos de la orilla, apenas unos cien metros.

9

Cuando saltaron a tierra, ven unas brasas preparadas y encima pescado y pan.

10

Les dice Jesús:—Traigan algo de lo que acaban de pescar.

11

Pedro subió a la barca y arrastró hasta la playa la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aunque eran tantos, la red no se rompió.

12

Les dice Jesús:—Vengan a comer.Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor.

13

Jesús se acercó, tomó pan y se lo repartió e hizo lo mismo con el pescado.

14

Ésta fue la tercera aparición de Jesús, ya resucitado, a sus discípulos.

15

Misión de Simón Pedro15Cuando terminaron de comer, dice Jesús a Simón Pedro:—Simón hijo de Juan, ¿me quieres más que éstos?Él le responde:—Sí, Señor, tú sabes que te quiero.Jesús le dice:—Apacienta mis corderos.

16

Le pregunta por segunda vez:—Simón hijo de Juan, ¿me quieres?Él le responde:—Sí, Señor, tú sabes que te quiero.Jesús le dice:—Apacienta mis ovejas.

17

Por tercera vez le pregunta:—Simón hijo de Juan, ¿me quieres?Pedro se entristeció de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le dijo:—Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero.Jesús le dice:—Apacienta mis ovejas.

18

Te lo aseguro, cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías; cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te atará y te llevará a donde no quieras.

19

Lo decía indicando con qué muerte había de glorificar a Dios. Después de hablar así, añadió:—Sígueme.

20

Pedro se volvió y vio que lo seguía el discípulo amado de Jesús, el que se había apoyado sobre su costado durante la cena y le había preguntado quién era el traidor.

21

Viéndolo, Pedro pregunta a Jesús:—Señor, y de éste, ¿qué?

22

Le responde Jesús:—Si quiero que se quede hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú sígueme.

23

Así se corrió el rumor entre los discípulos de que aquel discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: Si quiero que se quede hasta que yo vuelva [a ti qué].

24

Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y lo ha escrito; y nos consta que su testimonio es verdadero.

25

Quedan otras muchas cosas que hizo Jesús. Si quisiéramos escribirlas una por una, pienso que los libros escritos no cabrían en el mundo.

26

A los ocho días estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa y Tomás con ellos. Se presentó Jesús a pesar de estar las puertas cerradas, se colocó en medio y les dijo:

—La paz esté con ustedes.

27

Después dice a Tomás:

—Mira mis manos y toca mis heridas; extiende tu mano y palpa mi costado, en adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe.

28

Le contestó Tomás:

—Señor mío y Dios mío.

29

Le dice Jesús:

—Porque me has visto has creído; felices los que crean sin haber visto.

30

Otras muchas señales hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están relatadas en este libro.

31

Éstas quedan escritas para que crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengan vida por medio de él.


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