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Jesús, Sacerdote sufriente 

Todo sumo sacerdote es elegido entre los hombres y nombrado su representante ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.

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Puede ser indulgente con ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a la debilidad humana,

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y a causa de ella tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, lo mismo que por los del pueblo.

4

Y nadie puede tomar tal dignidad para sí mismo si no es llamado por Dios, como Aarón.

5

Del mismo modo Cristo no se atribuyó el honor de ser sumo sacerdote, sino que lo recibió del que le dijo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy;

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y en otro pasaje: tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

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Durante su vida mortal dirigió peticiones y súplicas, con clamores y lágrimas, al que podía librarlo de la muerte, y por esa cautela fue escuchado.

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Y aunque era Hijo de Dios, aprendió sufriendo lo que es obedecer,

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así alcanzó la perfección y llegó a ser para cuantos lo obedecen causa de salvación eterna,

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y Dios lo proclamó sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.

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Una llamada a la madurez y a la perseverancia 

Sobre este tema tenemos mucho que decir, y es difícil explicarlo porque ustedes son lentos para entender.

12

Después de tanto tiempo ustedes deberían ser maestros, en cambio hace falta que se les enseñe nuevamente las primeras nociones del mensaje de Dios; están necesitados de leche y no de alimento sólido.

13

Quien vive de leche es una criatura y es incapaz de juzgar rectamente.

14

El alimento sólido es para los maduros, que con la práctica y el entrenamiento de los sentidos, saben distinguir el bien del mal.

Comentarios

5:1 - 5:10

Jesús, Sacerdote sufriente.

El predicador nos dice en qué consiste la mediación sacerdotal de Cristo, y lo hace comparando su sacerdocio con el oficio de sumo sacerdote de Israel. Sobre el trasfondo del sacerdocio judío, nos presenta el sacerdocio de Cristo, no como continuidad, sino como ruptura, como algo radicalmente distinto que redefine y da un nuevo contenido tanto a la palabra «sacerdote» como a la función sacerdotal. Nos dice entre líneas que, en definitiva, el sacerdocio del Templo no funcionó porque fracasó en lo más importante: la solidaridad y la compasión hacia los «ignorantes y extraviados». La primera diferencia radical de Jesús como sacerdote fue no tener pecado; la segunda, ser elegido sumo sacerdote sin provenir de una familia sacerdotal, ya que Jesús era de la tribu de Judá, no de Leví.

5:11 - 6:20

Una llamada a la madurez y a la perseverancia.

El predicador advierte de que la doctrina que expone sobre el sacerdocio de Jesús es para cristianos maduros, formados y comprometidos, no para perezosos. Es muy duro con los posibles apóstatas. Rechazar al Señor es como crucificarlo de nuevo. Él no espera eso de sus «queridos» hebreos (6,9), a los que anima a perseverar hasta el final. Al contrario, confía en ellos. Les recuerda su compromiso cristiano de antes, sus buenas obras que Dios ciertamente no olvidará. El apoyo fundamental de la esperanza cristiana es la promesa de Dios. Por eso anima a seguir el ejemplo de perseverancia de Abrahán. Termina con una bella comparación marinera: la esperanza es como un ancla firme y segura del alma (19).


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