Tercera carta de Juan. La «segunda» trata un problema interno de abuso de autoridad. Va dirigida a un tal Gayo a quien alaba por la acogida y hospitalidad dispensadas a los misioneros itinerantes, entre ellos un tal Demetrio (12), enviados por «el Anciano». Al mismo tiempo condena la conducta del supuesto responsable de la comunidad local, Diotrefes, «a quien le gusta mandar», y por eso, «ni recibe él a los hermanos ni se lo deja hacer a los que quieren, antes los expulsa» de la comunidad (9). Es probable que con este aviso el autor esté preparando el terreno para cortar por lo sano y destituir de su cargo al tal Diotrefes.


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