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Sobre las viudas 

A un anciano no lo trates con dureza, más bien aconséjalo como a un padre; a los jóvenes como a hermanos,

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a las ancianas como a madres, a las jóvenes como a hermanas, con toda delicadeza.

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Socorre a las viudas que están necesitadas.

4

Pero si una viuda tiene hijos o nietos, éstos han de aprender primero a practicar la piedad familiar y a pagar a sus padres lo que les deben. Eso es lo que agrada a Dios.

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En cambio, la viuda de verdad, que vive sola, tiene su esperanza en Dios y persevera rezando y suplicando día y noche.

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Pero la viuda que lleva una vida disipada está muerta en vida.

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Recomienda esto para que sean irreprochables.

8

Si uno no cuida de los suyos, especialmente de los que viven en su casa, ha renegado de la fe y es peor que un incrédulo.

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En la lista de las viudas debe estar únicamente la que haya cumplido sesenta años, que haya sido fiel a su marido,

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que sea conocida por sus buenas obras: por haber criado a sus hijos, por haber sido hospitalaria, lavado los pies a los consagrados, socorrido a los necesitados, por haber practicado toda clase de obras buenas.

11

Excluye a las viudas jóvenes, porque, cuando la sensualidad las aparta de Cristo, quieren casarse otra vez

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y se hacen culpables de haber faltado a su compromiso.

13

Más aún, como están ociosas, se acostumbran a ir de casa en casa; y no sólo están ociosas, sino que murmuran, se entrometen, hablan sin ton ni son.

14

Las viudas jóvenes quiero que se casen, tengan hijos y administren la casa, así no darán al enemigo ocasión de escándalo.

15

Porque ya hay algunas que se han extraviado siguiendo a Satanás.

16

Si una cristiana tiene en su casa viudas, que se ocupe de ellas, así no son una carga para la Iglesia, que debe sustentar a las viudas de verdad.

17

Ancianos o presbíteros 

Los ancianos que presiden con acierto merecen doble honorario, sobre todo si trabajan en predicar y enseñar.

18

Dice la Escritura: No pondrás bozal a buey que trilla; el obrero tiene derecho a su salario.

19

Contra un anciano no aceptes acusación, si no se presentan por lo menos dos o tres testigos.

20

A los pecadores repréndelos en público, para que los demás escarmienten.

21

Te encargo delante de Dios y Cristo Jesús y los ángeles elegidos, que observes estas normas sin hacer distinciones ni partidismos.

22

A nadie impongas las manos apresuradamente, no te hagas cómplice de culpas ajenas. Consérvate puro.

23

Deja de beber agua sola; toma algo de vino para la digestión y por tus frecuentes dolencias.

24

Los pecados de algunos son patentes aun antes de ser juzgados, los de otros tardan en manifestarse.

25

De modo semejante, las buenas obras están a la vista, y las que no lo son ya se pondrán de manifiesto.


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