Prueba final: Benjamín, culpable.

Seguramente, los hermanos de José parten llenos de alegría por el final feliz que tuvo este último encuentro con el visir egipcio; lo que no sabían era que aún tenían que pasar por otra prueba, si se quiere más dura que la anterior. José ha ordenado a su mayordomo poner su copa, la copa de adivinar, en el costal de Benjamín para tener motivo de acusarlo de robo (2). Tal vez José no está muy convencido del arrepentimiento de sus hermanos, o quizás quiere investigar el grado de estima que tienen por su hermano menor. Recuérdese que el mismo José sufrió en carne propia el odio, los recelos y la envidia de sus hermanos mayores (37,4). Quizá por ello, el plan esté dirigido contra Benjamín, que, en efecto, resulta culpable. El delito conllevaba la muerte del culpable y la esclavización de los demás (9), pero hay un tono de misericordia: al culpable se le tomará como esclavo y los demás podrán regresar a Canaán. El cumplimiento del plan de José suscita un largo discurso de Judá (18-34), en el que se manifiesta el profundo y sincero amor que todos sienten por su hermano menor y por su padre. Su sinceridad y, sobre todo, el gran deseo de que ni su hermano ni su padre tengan que sufrir, quedan demostrados en su intención de entregarse él mismo como esclavo, con tal de que Benjamín sea liberado (33).

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