Primera plaga: el agua convertida en sangre.

Mucho se ha escrito y especulado sobre la serie de fenómenos que, en realidad, comienza con la transformación del bastón de Aarón en serpiente y la inmediata réplica de los magos y encantadores de la corte. Todos estos fenómenos, con excepción del décimo, la muerte de los primogénitos, están relacionados con la naturaleza. Y son muestras del actuar prodigioso de Dios. El redactor no solo trata de recordar que los antepasados salieron un día de Egipto, sino que el Señor los sacó de allí obrando todo tipo de prodigios; que ciertamente no fue fácil, porque estuvo por medio la fuerza y el poder del faraón, pero que contra el poder del Señor no hay fuerza ni poder que valgan, sobre todo si ese enfrentamiento tiene como fin la defensa y el rescate del débil y del esclavizado.

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