Paz mesiánica.

La poda de los árboles más robustos y altos que representan a los reyes de Israel contrasta con el retoño de Jesé que surgirá: el Mesías vendrá de ese «resto de Israel». Las palabras «cepa», «vástago» y «retoño», relacionadas con el árbol de Jesé, indican el origen davídico del Mesías. La sabiduría de este rey-mesías está directamente relacionada con el «soplo/aliento» creador de Dios (Gn 2,7). David también había sido invadido por el Espíritu en el momento de su coronación (1 Sm 16,13). Este líder asegurará la justicia para los pobres y oprimidos con el poder del Espíritu (cfr. Is 61,1s.; Lc 4,18). Las armas de este rey-mesías serán su Palabra y el «aliento» de su boca (Sal 33,6), con las cuales derrotará a sus enemigos y restaurará la creación (Sal 72). El templo en la montaña santa está en paralelo al jardín del Edén. El rey-mesías restituirá la paz paradisíaca y llenará la tierra del conocimiento del Señor, «como colman las aguas el mar» (9). 

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