Otra modalidad de sacrificio que no incluye la matanza es la ofrenda de cereales. Su principal característica es que solo una parte de ella se quema en el altar; el resto es «para Aarón y sus descendientes» (3), es decir, para los sacerdotes. Podía tratarse de cereal crudo, que consistía en una cantidad de harina de la mejor calidad mezclada con incienso (1-3), o bien de cereal preparado y cocido según tres métodos: al horno (4), a la sartén (5) o a la parrilla (7). En los tres casos se excluye la levadura, pero se emplean el aceite y la sal (13); la miel no se admite en las ofrendas. Respecto a la sal, se dice específicamente que es «la sal de la alianza» (13), lo cual tiene un alto valor simbólico para los israelitas (cfr. Ez 43,24); puede ser una manera de simbolizar la fidelidad, ya que la sal asegura la durabilidad y preserva de la corrupción. Respecto a la miel, no está clara la razón de su prohibición en las ofrendas; podría tratarse de una forma de evitar cualquier similitud con los cultos paganos, donde sí era frecuente su uso. Los versículos 14-16 regulan la ofrenda de las primicias, es decir, los primeros granos de la cosecha de cereales.
