Murmuraciones por la escasez de agua.

Todavía con el sabor de la victoria, los israelitas, guiados por Moisés, emprenden una primera etapa por el desierto, un marco propicio para evaluar hasta qué punto el grupo de liberados está o no preparado para empezar a vivir el don de la libertad. El relato subraya que el pueblo encuentra agua, pero no puede beberla, por lo que la queja no se hace esperar. No conoce-mos los términos de la queja; el hecho es que Moisés clama al Señor, quien le indica cómo transformar el agua salobre en agua dulce. Este incidente subraya la asistencia divina en el desierto. Hay una conexión entre el agua, elemento esencial e indispensable para vivir, y las leyes y mandatos que el Señor da, cuyo cumplimiento garantizará siempre la vida y la salud del pueblo (25s), como anticipo del bienestar que trae el cumplimiento de las leyes divinas. Termina esta primera etapa en un paradisíaco lugar provisto de «doce manantiales y setenta palmeras», donde acamparon (27).

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