Ley sobre los animales.

Este capítulo puede dividirse en dos partes relacionadas entre sí: 1. Animales puros e impuros (3-23) y 2. Animales que contaminan (24-45). El título general del capítulo y el objeto de estas leyes los podemos tomar tal cual de los versículos 46 y siguientes: «Esta es la ley sobre…». Una vez establecido el sistema sacrificial y consagrados los profesionales del culto, viene el «manual» de alimentos puros e impuros que el sacerdote debe manejar a la perfección, según lo establecido en Lv 10,10, como una de sus funciones.
Los animales se dividen en «puros» e «impuros» y se clasifican en cuatro categorías, cuyo posible criterio de clasificación se basa en los miembros del movimiento, sus patas y, en parte, su régimen alimenticio: 1. Animales terrestres (2-8), 2. Acuáticos (9-12), 3. Volátiles (13-23) y 4. Reptiles (29-31.41-44). Se subraya la advertencia de que los animales impuros no solo no se pueden comer, sino que sus cadáveres contaminan ritualmente, de ahí que, de tanto en tanto, se den las indicaciones para la necesaria purificación (25.27.32.35.40).

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