La invasión de la langosta.

La imagen de devastadoras legiones de langostas que oscurecen el cielo como nubes (2), capaces de convertir en desierto lo que era un paraíso (3), es transformada por el profeta en símbolo de una invasión militar que arrasa todo a su paso. Solo que aquí los numerosos ejércitos son dirigidos por el mismo Señor (11). La idea de fondo es que un día el Señor se presentará ceñido de poder para aplicar el castigo a las naciones (cfr. Sal 149,7-9). Los vv. 10s poseen un tinte netamente apocalíptico.

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