Los versículos 1-5 nos recuerdan la misma situación ya vivida por Abrahán, solo que aquí al segundo patriarca se le indica expresamente que no salga del país. Este marco sirve para la ratifica-ción de las promesas por parte de Dios (2-4), donde se subraya que esta actitud divina de favorecer a Isaac se debe a la fe y la obediencia de Abrahán (5). De nuevo aparece en escena Abimelec, el mismo que se menciona en el capítulo 20, hombre temeroso de Dios y respetuoso con quienes creen en el Dios de estos seminómadas que habitan su territorio.
