Estos primeros versículos sirven de introducción al primer discurso de Moisés; ubican a los lectores en el espacio y en el tiempo: «todo Israel» se encuentra congregado «al otro lado del Jordán» (1); es decir, en las estepas de Moab, a las puertas del país que el Señor les va a dar. El período del desierto ha terminado, en total fueron cuarenta años; la explicación para esta desmesurada cifra, que contrasta con las «once jornadas» que hay desde el Horeb, así se designa al Sinaí en este libro, hasta el lugar en que ahora se encuentran, la dará el mismo Moisés en 1,19-46: fue por la rebeldía del pueblo, por su obstinación para creer en los signos y proezas del Señor.
