Estos versículos reflejan una creencia del antiguo Cercano Oriente, según la cual la divinidad poseía un libro en el que estaban inscritos los nombres de sus seguidores. Israel no es ajeno a esta creencia, que adapta a su manera de pensar. Nótese, por ejemplo, que cuando se realizaba algún censo en Israel, se pagaba un rescate, se realizaba un rito de expiación y los nombres de los empadronados quedaban grabados en tablas. Cualquiera que fuera «borrado de las tablas» –o del libro–, quedaba separado de la comunidad, lo que significaba estar definitivamente muerto. Aquí no hay, por tanto, fundamento para basar doctrina alguna sobre la muerte eterna o el infierno. Todo el capítulo, que recoge distintas fuentes, tiene como objetivo ilustrar la idea teológica de la renovación de la Alianza, cuyos elementos son: 1. Pecado, por lo general, de apostasía. 2. Castigo. 3. Arrepentimiento. 4. Restauración.
