Consagración de Aarón y sus hijos.

Este capítulo describe dos ceremonias distintas, aunque relacionadas entre sí: 1. La consagración del altar, del tabernáculo y de Aarón como sumo sacerdote (versículos 6-12). 2. La consagra-ción u ordenación sacerdotal de Aarón y de sus hijos mediante una serie de ritos sacrificiales y de purificación que se extienden a lo largo de siete días (versículos 13-36).
Tan sagrados resultan ser los servidores del culto como los objetos y el lugar mismo, de ahí los ritos de oblaciones y unciones. Vemos la vestimenta y los ornamentos especiales del sumo sacerdote, ya descritos en Éx 29,1-37, con los que fue investido después del exilio. Todo está ambientado en el Sinaí para dar a cada detalle del culto un carácter de disposición divina, disposiciones que se transmiten por medio de Moisés, gran mediador entre Dios e Israel.

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