Estas normas buscan mantener el equilibrio y la armonía tanto entre las personas (5.11s) como con los animales (6s.10), con el medio ambiente en general (9) y con las demás cosas (9). La intención es educar al pueblo para que cada persona viva y actúe como lo que es, y para que cada animal y cada vegetal desempeñen correctamente las funciones que deben desempeñar. Eso también es parte de la fidelidad y de la escucha obediente al proyecto de Dios, que hizo todo bien (Gn 1,1–2,4a). ¿Por qué había de legislar el Deuteronomio sobre estos casos que son de puro sentido común? Aún no ha sido posible aclarar la causa; podría tratarse del esfuerzo por corregir prácticas populares que atribuían ciertos rasgos mágicos a la mezcla de diversos elementos; de todos modos, lo importante es la intención pedagógica orientada a la armonía y al uso adecuado de cada elemento. Conviene examinar los avances de la bioética moderna a la luz de estos criterios.
