Animales y objetos perdidos.

El buey y el asno están en íntima relación con los derechos sociales, concretamente con la familia, toda vez que son animales útiles para la labranza y, por tanto, indispensables para la economía y el sustento familiar. En cualquier momento, el buey, la oveja o el asno podía extraviarse, con riesgo de no volver a los predios de su amo, lo que resultaría en perjuicio de éste. Pues bien, esta ley llama a todos a proteger a los animales que se encuentren descarriados o en dificultades, como si fueran propios, con el fin de salvaguardar la vida y el sustento de sus propietarios. Así como había tanta preocupación por los animales domésticos de trabajo, también era muy importante la preocupación por la vida humana; eso es lo que Jesús recuerda a sus contemporáneos, pues habían olvidado que el ser humano está por encima de cualquier ley (cfr. Lc 13,15s; 14,5).

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