El año sabático de la tierra, ya legislado en Éx 23,10-11, está inspirado en el mismo esquema de seis días de trabajo y séptimo de descanso para los humanos, que, según la corriente sacerdotal (P), es una manera de continuar la práctica del Creador: seis días de creación y el séptimo de reposo (cfr. Gn 1,1–2,4a). En el caso de la tierra, son seis años de produc-ción y uno de descanso. Lo importante de esta ley es, en primer lugar, el respeto por la tierra como si se tratara de un ser viviente; la tierra era vista como una criatura con necesidad de reposo. En segundo lugar, los directos beneficiarios de los frutos que la tierra debía generar espontáneamente durante este año sabático: no solo el propietario, sino también el esclavo, la esclava, el jornalero, el emigrante, los ganados y las fieras.
