Sabiduría 17:18
porque a todos amarraba la misma cadena de tinieblas. El silbido del viento, el canto melodioso de las aves en la espesura de las ramas, la cadencia del agua fluyendo impetuosa,
porque a todos amarraba la misma cadena de tinieblas. El silbido del viento, el canto melodioso de las aves en la espesura de las ramas, la cadencia del agua fluyendo impetuosa,
fuese labrador o pastor u obrero que trabajara en lugares solitarios, sufría, sorprendido, el castigo inevitable;
Así, todo el que allí caía, quienquiera que fuese, quedaba encarcelado, recluido en una prisión sin barrotes;
o los perseguían monstruosos espectros, o al darse por vencidos quedaban paralizados, porque los invadió un miedo repentino e inesperado.
Durante aquella noche insoportable, salida de los rincones del impotente Abismo, mientras dormían el mismo sueño,
Pues la maldad de por sí es cobarde y se condena a sí misma; acorralada por la conciencia se imagina siempre lo peor,
Aunque nada inquietante les metiera miedo, horrorizados por el paso de alimañas y el silbido de reptiles,
porque los que se comprometían a expulsar del alma enferma terrores y sobresaltos padecían ellos mismos un pánico ridículo.