Sabiduría 16:26
para que aprendieran tus hijos queridos, Señor, que no alimenta al hombre la variedad de frutos, sino que es tu palabra quien mantiene a los que creen en ti.
para que aprendieran tus hijos queridos, Señor, que no alimenta al hombre la variedad de frutos, sino que es tu palabra quien mantiene a los que creen en ti.
Por eso también entonces, tomando diversas formas, estaba al servicio de tu generosidad, que da alimento a todos, de acuerdo con el deseo de los que te suplicaban,
Porque la creación, sirviéndote a ti, su Creador, despliega su energía para castigar a los malvados y se calma para beneficiar a los que confían en ti.
pero él mismo, en otra ocasión, se olvidó de su propio poder, para que los justos se alimentaran.
Nieve y hielo aguantaban el fuego sin derretirse, para que se supiera que el fuego –ardiendo en medio de la granizada y centelleando bajo el aguacero– aniquilaba los frutos de los enemigos;
este sustento tuyo demostraba a tus hijos tu dulzura, pues servía al deseo de quien lo tomaba y se convertía en lo que uno quería.
A tu pueblo, por el contrario, lo alimentaste con manjar de ángeles, proporcionándole gratuitamente, desde el cielo, pan a punto, de mil sabores, a gusto de todos;
pero otras veces, aun en medio del agua, la llama ardía con más fuerza que el fuego, para destruir la cosecha de una tierra malvada.
unas veces se amansaba la llama, para no quemar a los animales enviados contra los impíos, para que, viéndolos, comprendieran que el juicio de Dios los perseguía;
y lo más sorprendente: en el agua, que todo lo apaga, ardía más el fuego, porque el universo combate a favor de los justos;