DÉCIMOQUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

La semilla del Señor / Un Sembrador generoso

Ciclo Litúrgico: A

Introducción

Saludo
La palabra de Dios es viva y activa:
Es la persona viviente de Jesús nuestro Señor.
Que él les siga proclamando a ustedes su Palabra.
Que ustedes abran sus corazones a ella,
y que el Señor Jesús esté siempre con ustedes.

Introducción del Celebrante (Dos opciones)
1. La semilla de la Palabra
Es alentador observar que muchas familias respetan y veneran la Palabra de Dios, tanto que guardan una Biblia en sus casas. Es de esperar que también la lean y la apliquen a sus vidas de cada día. La Palabra de Dios es poderosa, pero al mismo tiempo es tan humilde que nos suplica que la acojamos bien y, por favor, que la pongamos en práctica. Pedimos a Jesús, el Señor, que está aquí con nosotros, que permita que su poderosa y humilde Palabra nos mueva interiormente.

2. Un Sembrador generoso
Cuando observamos a los seres vivos en la naturaleza, plantas y animales de todas las especies, vemos cuánta semilla se siembra generosamente. Se esparcen muchas semillas, y sin embargo pocas brotan y producen fruto. El Señor mismo sigue sembrando su Palabra entre nosotros como una invitación, un llamado, un reto. Pero ¿le permitimos siquiera arraigar? ¿Cuál es el cultivo o el fruto que producimos? Dios es generoso con su Palabra pero ¿somos nosotros generosos con nuestra respuesta? Que Jesús nos proclame hoy su Palabra. Que nosotros sepamos acogerla con calor y entusiasmo, y que arraigue en nosotros, crezca y dé una cosecha rica y hermosa.

Acto Penitencial
Oímos la palabra de Dios con frecuencia;
la respetamos, pero no siempre vivimos conforme a ella.
Pedimos al Señor que nos perdone.
(Pausa)
Señor Jesús, Palabra viva de Dios,
toca nuestras mentes y nuestros corazones
para que sepamos vivir como nos pides.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo Jesús, Palabra poderosa de Dios,
danos profundidad y fidelidad,
para que tu mensaje no se marchite en nosotros.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor Jesús, Palabra humilde de Dios,
haznos receptivos para acogerte a ti y a tu mensaje de vida.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Oh Dios y Padre nuestro, por tu bondad,
dinos tu poderosa palabra de perdón,
y llévanos a la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos para que el Señor abra nuestros corazones a su Palabra
de forma que no permanezca infructuosa.
(Pausa)
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo Jesús abrió los oídos de los sordos
y dio vista a los ciegos.
Danos la gracia de escuchar
su mensaje de Buena Noticia de Salvación,
de estar en sintonía con su voz y su silencio,
de abrir especialmente nuestro corazón
a toda la luz, amor y esperanza
que nos interpelan en lo que Jesús nos dice.
Danos también valor
para hablar y vivir según nuestra fe,
para que su Palabra surta efecto en nosotros
y dé abundante fruto.
Te lo pedimos en el nombre Jesús, el Señor.

Primera Lectura

Isaías 55, 10-11

La Palabra de Dios es creadora
El profeta Isaías proclama un mensaje de esperanza: La Palabra de Dios siempre produce resultados y es un acto creador. La promesa de Salvación de Dios se cumplirá.

10

Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé semilla al sembrador y pan para comer,

11

así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.

Salmo Responsorial

Salmo 64, 10abcd. 10e-11. 12-13. 14

R. (Lc 8, 8) Señor, danos siempre de tu agua.
Señor, tú cuidas de la tierra,
la riegas y la colmas de riqueza.
Las nubes del Señor van por los campos,
rebosantes de agua, como acequias.
R. Señor, danos siempre de tu agua.
Tú preparas las tierras para el trigo:
riegas los surcos, aplanas los terrones,
reblandeces el suelo con la lluvia,
bendices los renuevos.
R. Señor, danos siempre de tu agua.
Tú coronas el año con tus bienes,
tus senderos derraman abundancia,
están verdes los pastos del desierto,
las colinas con flores adornadas.
R. Señor, danos siempre de tu agua.
Los prados se visten de rebaños,
de trigales los valles se engalanan.
Todo aclama al Señor.
Todo le canta.
R. Señor, danos siempre de tu agua.

Segunda Lectura

Romanos 8, 18-23

Esforzarse con Esperanza por una nueva creación
San Pablo proclama un mensaje de esperanza: con toda la Creación caminamos hacia la libertad gloriosa de los hijos de Dios, hacia un mundo nuevo.

18

Esperanza de gloria

Estimo que los sufrimientos del tiempo presente no se pueden comparar con la gloria que se ha de revelar en nosotros.

19

La humanidad aguarda ansiosamente que se revelen los hijos de Dios.

20

Ella fue sometida al fracaso, no voluntariamente, sino por imposición de otro; pero esta humanidad, tiene la esperanza

21

de que será liberada de la esclavitud de la corrupción para obtener la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

22

Sabemos que hasta ahora la humanidad entera está gimiendo con dolores de parto.

23

Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos por dentro esperando la condición de hijos adoptivos, el rescate de nuestro cuerpo.

Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.
La semilla es el palabra de Dios y el sembrador es Cristo;
todo aquel que lo encuentra vivirá para siempre.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 13, 1-23

Una semilla que produce fruto
Dios siembra su Palabra con esperanza. La Buena Noticia de Salvación será eficaz en todos los que estén dispuestos a permitir que ella cambie sus vidas.

1

Parábola del sembrador

Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago.

2

Se reunió junto a él una gran multitud, así que él subió a una barca y se sentó, mientras la multitud estaba de pie en la orilla.

3

Les explicó muchas cosas con parábolas:
—Salió un sembrador a sembrar.

4

Al sembrar, unas semillas cayeron junto al camino, vinieron las aves y se las comieron.

5

Otras cayeron en terreno pedregoso con poca tierra. Al faltarles profundidad brotaron enseguida;

6

pero, al salir el sol se marchitaron, y como no tenían raíces se secaron.

7

Otras cayeron entre espinos: crecieron los espinos y las ahogaron.

8

Otras cayeron en tierra fértil y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta.

9

El que tenga oídos que escuche.

10

Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:
—¿Por qué les hablas contando parábolas?

11

Él les respondió:
—Porque a ustedes se les ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos, pero a ellos no se les concede.

12

Al que tiene le darán y le sobrará; al que no tiene le quitarán aun lo que tiene.

13

Por eso les hablo contando parábolas: porque miran y no ven, escuchan y no oyen ni comprenden.

14

Se cumple en ellos aquella profecía de Isaías:
Por más que escuchen,
no comprenderán,
por más que miren, no verán.

15

Se ha endurecido
el corazón de este pueblo;
se han vuelto duros de oído,
se han tapado los ojos.
Que sus ojos no vean
ni sus oídos oigan,
ni su corazón entienda,
ni se conviertan
para que yo los sane.

16

Dichosos en cambio los ojos de ustedes porque ven y sus oídos porque oyen.

17

Les aseguro que muchos profetas y justos ansiaron ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y escuchar lo que ustedes escuchan, y no lo escucharon.

18

Explicación de la parábola del sembrador

Escuchen entonces la explicación de la parábola del sembrador.

19

Si uno escucha la palabra del reino y no la entiende, viene el Maligno y le arrebata lo sembrado en su corazón; ése es como lo sembrado junto al camino.

20

Lo sembrado en terreno pedregoso es el que escucha la palabra y la recibe enseguida con gozo;

21

pero no tiene raíz y es inconstante. Llega la tribulación o persecución por causa de la palabra e inmediatamente falla.

22

Lo sembrado entre espinas es el que escucha la palabra; pero las preocupaciones mundanas y la seducción de la riqueza la ahogan y no da fruto.

23

Lo sembrado en tierra fértil es el que escucha la palabra y la entiende. Ése da fruto: cien o sesenta o treinta.

Oración de los Fieles

Oremos al Señor que siembra y cosecha, para que los hombres puedan acoger con entusiasmo su Palabra y responder a su llamado urgente. Y digamos: R/Señor, escucha a tu pueblo.

– Por los que siembran y difunden la Buena Noticia de Salvación: pastores y misioneros, catequistas y maestros, padres de familia, para que sigan sembrando la semilla aun cuando no vean todavía fruto, roguemos al Señor.
– Por los que no se sienten movidos por la palabra de Dios, para que la Iglesia pueda percibir su anhelo silencioso y proclame la Palabra de tal forma que ellos vean que es importante para su vida y su felicidad, roguemos al Señor.
– Por los que han permanecido sordos a la palabra de Dios, para que se sientan movidos por ella cuando vean que florece y da fruto en las vidas de los buenos cristianos, roguemos al Señor.
– Por los enfermos, los que viven solos, los que sufren o lloran, para que la palabra de Dios les lleve consuelo, les dé el valor para aguantar su dolor y para seguir esperando en un Dios amoroso y bondadoso. roguemos al Señor.
– Por nosotros y por todas las comunidades cristianas, para que no permitamos que los afanes de la vida asfixien la palabra de Dios en nosotros, roguemos al Señor.

Señor, que tu Palabra no retorne a ti sin que tu voluntad se cumpla en nosotros, y que estas nuestras súplicas no retornen a nosotros sin que tú las hayas escuchado. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Traemos ante ti y te presentamos, Dios y Señor nuestro,
el fruto de la semilla que sembró el sembrador
y a la que tú le diste crecimiento.
Que este pan nos traiga la vida de tu querido Hijo Jesús,
y que este vino de nuestros viñedos
nos traiga alegría y esperanza duradera.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
La Palabra de Dios es tan eficaz entre nosotros que, cuando la pronunciamos sobre el pan y el vino, los transforma en el Cuerpo y Sangre de Jesús, el Señor. Demos gracias y alabanza a nuestro Padre por este excelente don.

Introducción al Padre Nuestro
Unidos a Jesús, rogamos a nuestro Padre
con palabras de confianza y esperanza.
R/ Padre nuestro…

Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de palabras vacías y no fiables.
Guárdanos y líbranos de falsas promesas
y de toda clase de pecado.
Llena nuestros labios con palabras y cánticos
de amor, bondad y alegría,
mientras nos animamos unos a otros
y esperamos juntos la segunda y final venida
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
R/Tuyo es el reino…

Fracción del Pan
El celebrante llama la atención sobre el importante rito de la Fracción del pan.

Siguiendo la palabra de mando de Jesús, hacemos como él nos dijo: Partimos este pan para todos nosotros porque él es Jesús, el Señor. Que sus palabras den en nosotros fruto de alegría y esperanza.

Invitación a la Comunión
Éste es Jesús, el Señor,
que siembra en nuestros corazones
la buena semilla de su mensaje.
Él mismo es el mensaje:
recibámoslo bien
y escuchémoslo.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
La gente hoy tiene hambre de verdad, autenticidad,
y de un sentido más profundo de la vida.
Ábrenos a todos a tu Buena Noticia de Salvación;
llena nuestras palabras balbucientes con tu Palabra de vida
y enséñanos a hablar a nuestros hermanos
un lenguaje que puedan entender,
especialmente el de la esperanza y el amor
por medio de nuestra vida auténticamente cristiana.
Te lo pedimos en el nombre del Señor.

Bendición
Hermanos: Hemos oído a Jesús, que es la Palabra viva de Dios, y lo hemos escuchado. El Señor nos confía ahora su Palabra y su Cuerpo. Marchemos, proclamemos su Palabra y seamos su Cuerpo visible para el mundo. Que podamos ser una bendición para todos.
Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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