DECIMOQUINTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
UN AMOR EXIGENTE PERO TIERNO
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Hemos aceptado tu invitación
para seguir a tu Hijo Jesús como discípulos.
Que tu Santo Espíritu nos dé sabiduría y fortaleza
para tomar en serio nuestra fe
y para aceptar nuestra misión en la vida
con todas sus consecuencias.
Y que nos ayude a seguir a tu Hijo
sin miedo y sin desaliento,
porque estamos convencidos
de que Jesús nos llevará a ti,
Dios nuestro de amor y de bondad,
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
Uno de los temas fuertes y queridos por Isaías es que las prácticas cultuales exteriores de la religión no tienen valor para el individuo o para la comunidad a no ser que su vida de cada día se conforme con los mandamientos de Dios.
Segunda requisitoria
Escuchen la Palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
¿De qué me sirve la multitud de sus sacrificios? –dice el Señor–. Estoy harto de holocaustos de carneros, de grasa de animales cebados; la sangre de novillos, corderos y chivos no me agrada.
Cuando entran a visitarme y pisan mis atrios, ¿quién exige algo de sus manos?
No me traigan más ofrendas sin valor, el humo del incienso es detestable. Lunas nuevas, sábados, asambleas… no aguanto reuniones y crímenes.
Sus solemnidades y fiestas las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más.
Cuando extienden las manos, cierro los ojos; aunque multipliquen las plegarias, no los escucharé. Sus manos están llenas de sangre.
Lávense, purifíquense, aparten de mi vista sus malas acciones. Cesen de obrar mal,
aprendan a obrar bien; busquen el derecho, socorran al oprimido; defiendan al huérfano, protejan a la viuda.
Salmo Responsorial
Salmo 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23
R. (23b) Dios salva al que cumple su voluntad.
No voy a reclamarte sacrificios, dice el Señor,
pues siempre están ante mí tus holocaustos.
Pero ya no aceptaré becerros de tu casa
ni cabritos de tus rebaños. R.
R. Dios salva al que cumple su voluntad.
“¿Por qué citas mis preceptos
y hablas a toda hora de mi pacto,
tú, que detestas la obediencia
y echas en saco roto mis mandatos”? R.
R. Dios salva al que cumple su voluntad.
Tú haces esto, ¿y yo tengo que callarme?
¿Crees acaso que yo soy como tú?
Quien las gracias me da, ése me honra
y yo salvaré al que cumple mi voluntad. R
R. Dios salva al que cumple su voluntad.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Las palabras de Jesús en este evangelio son hermosísimas, consoladoras y de una ternura inmensa: Nos cuida y nos conoce a tal punto que hasta el último de nuestros cabellos está contado… Y toda vez que seamos sus testigos en el mundo, él será nuestro testigo ante su Padre, que está en el Cielo.
No está el discípulo por encima del maestro ni el sirviente por encima de su señor.
Al discípulo le basta ser como su maestro y al sirviente como su señor. Si al dueño de casa lo han llamado Belcebú, ¡cuánto más a los miembros de su casa!
Exhortación al valor
Por tanto no les tengan miedo. No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se divulgue.
Lo que les digo de noche díganlo en pleno día; lo que escuchen al oído grítenlo desde los techos.
No teman a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma; teman más bien al que puede arrojar cuerpo y alma en el infierno.
¿No se venden dos gorriones por pocas monedas? Sin embargo ni uno de ellos cae a tierra sin permiso del Padre de ustedes.
En cuanto a ustedes, hasta los pelos de su cabeza están contados.
Por tanto, no les tengan miedo, que ustedes valen más que muchos gorriones.
Opción por Jesús
Al que me reconozca ante la gente yo lo reconoceré ante mi Padre del cielo.
Pero al que me niegue ante la gente, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.
Radicalidad del seguimiento
No piensen que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz, sino espada.
Vine a enemistar a un hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra;
y así el hombre tendrá por enemigos a los de su propia casa.
Quien ame a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; quien ame a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí.
Quien no tome su cruz para seguirme, no es digno de mí.
Quien se aferre a la vida la perderá, quien la pierda por mí la conservará.
Recompensas
El que los recibe a ustedes a mí me recibe; quien me recibe a mí recibe al que me envió.
Quien recibe a un profeta por su condición de profeta tendrá paga de profeta; quien recibe a un justo por su condición de justo tendrá paga de justo.
Quien dé a beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por su condición de discípulo, les aseguro que no quedará sin recompensa.
Oración de los Fieles
– Para que aquellos a quienes el Señor llama a ministerios especiales en la Iglesia lo sigan con firmeza y sin descanso; y para que todos nosotros nos entreguemos sin titubeos a Dios y a nuestros hermanos, como Jesús se entrega a sí mismo por nosotros. Roguemos al Señor.
– Para que los gobernantes de las naciones se comprometan al bien común de sus pueblos, llevados por el sentido de justicia social y por un espíritu de servicio desinteresado. Roguemos al Señor.
– Para que nuestras oraciones y nuestra adoración del Señor nos lleven a comprometernos más seriamente por las causas por las que oramos. Roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En estos dones de pan y vino
nos presentamos nosotros mismos ante ti,
recordando cómo tu Hijo se entregó por nosotros.
Queremos aprender de él a sentirnos libres
para entregarnos a ti y a los hermanos,
y para buscar sinceramente tu voluntad
en todo lo que hacemos.
Que sigamos, en sus sufrimientos y en su gloria,
a tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía nos has iluminado
con la Palabra y la sabiduría de tu Hijo
y nos has dado su Pan Vivo y nutritivo
para seguirlo sin vacilación.
Llénanos con la sabiduría y el poder de tu Espíritu
para seguir a Jesús sin titubeos
a través del desierto del dolor y de la cruz,
con el fin de llevar su vida, fuerza y alegría
a nuestros hermanos necesitados
y con el fin de darte honor y gloria a ti, Padre,
por tu Hijo Jesucristo, por los siglos de los siglos.
Bendición
Seamos libres. Seamos verdaderos y honestos con nosotros mismos; honestos con Dios y fieles a Jesús y su mensaje, incluso si por ello nos vemos en conflicto aun con nuestros seres más queridos. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y los acompañe siempre.
