DÉCIMOSEGUNDO DOMINGO DEL TIEPMO ORDINARIO – B
“No tengan miedo” / Somos nuevas criaturas
Ciclo Litúrgico: B
Introducción
Saludo (Ver Segunda Lectura)
Nos apremia el amor de Cristo.
Él murió por todos,
para que los que viven,
ya no vivan para sí
sino para el que murió
y resucitó por nosotros.
Que el Señor Resucitado
esté siempre con ustedes.
Introducción del Celebrante (Dos opciones)
1. “No tengan miedo”
¿Dónde estás, Señor, cuando sufrimos? ¿Por qué duermes, Señor, cuando tu Iglesia sufre? ¿Por qué hay tanto mal en el mundo? Estos son con frecuencia nuestros clamores cuando nos sentimos amenazados por las olas de la desgracia, del sufrimiento y de la maldad. Sentimos que Dios está lejos… Pero ¿dónde está nuestra fe? Volvámonos a él, que viene de viaje con nosotros, y, si es preciso, despertémoslo. Jesús, nuestro Señor, está aquí entre nosotros.
2. Nuevas criaturas
Todos nosotros, en nuestro Bautismo, hemos sido revestidos del amor de Cristo, que padeció, murió y resucitó para hacernos nuevas creaturas, libres de toda ansiedad por el futuro, libres de todo temor, libres de todo prejuicio, de todo egoísmo, de toda vulnerabilidad, porque Dios es nuestra fuerza, Dios es Amor. Celebremos nuestra fe como nuevas creaturas, conscientes de lo que transforma en nosotros el Amor de Cristo.
Acto Penitencial
Pidámosle al Señor, nuestro
Emmanuel, “Dios-con-nosotros”,
que perdone nuestra falta de confianza en él
y que ordene a las olas del miedo en nosotros
para que nos dejen en paz.
(Pausa)
Señor, tú mandas a nuestras olas del miedo
a permanecer tranquilas
cuando nos sacuden violentamente.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, tú acudes en auxilio de tu Iglesia
y la libras de la angustia y el temor
cuando tus fieles ponen toda su confianza en ti.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, nos alegramos, agradecidos,
por la calma y el sosiego interior que nos das
cuando creemos en ti.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Perdona, Señor, nuestra falta de fe, y ayúdanos a ponernos confiadamente en tus manos. Confiando plenamente en ti, llévanos hacia adelante, hacia la paz de la vida eterna.
Oración Colecta
En las tormentas de la vida, roguemos
por una ilimitada confianza en el Señor.
(Pausa)
Oh Dios fuerte y poderoso:
Cuando clamamos a ti en las tempestades de la vida,
danos la seguridad de que tú te preocupas
y de que estás con nosotros,
aun cuando parezca que estás ausente.
Que nuestra fe permanezca pacífica y serena
y se haga más profunda en cada prueba.
Haz que sigamos creyendo
que las olas te obedecen
y que, estando a tus órdenes,
los poderes del mal no pueden dañarnos.
Quédate con nosotros por medio de tu Hijo,
Jesucristo, nuestro Señor.
Primera Lectura
“No tengan miedo”
Las respuestas de Dios a Job, cuando éste le implora en sus sufrimientos, son: “Fíjate en mi poder y confía en mí, aun cuando no entiendas”.
Primer discurso del Señor
Entonces el Señor respondió a Job desde la tormenta:
¿Quién cerró el mar con una puerta cuando salía impetuoso del seno materno,
cuando le puse nubes por vestido y niebla por pañales,
cuando le impuse un límite con puertas y cerrojos
y le dije: Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí acabará la arrogancia de tus olas?
Salmo Responsorial
<span style="color: #008000">Salmo 106, 23-24. 25-26. 28-29. 30-31</span>
R. (1b) Demos gracias al Señor por sus bondades.
Los que la mar surcaban con sus naves,
por las aguas inmensas negociando,
el poder del Señor y sus prodigios
en medio del abismo contemplaron. R.
R. Demos gracias al Señor por sus bondades.
Habló el Señor y un viento huracanado
las olas encrespó;
al cielo y al abismo eran lanzados,
sobrecogidos de terror. R.
R. Demos gracias al Señor por sus bondades.
Clamaron al Señor en tal apuro
y él los libró de sus congojas
Cambió la tempestad en suave brisa,
y apaciguó las olas. R.
R. Demos gracias al Señor por sus bondades.
Se alegraron al ver la mar tranquila
y el Señor los llevó al puerto anhelado.
Den gracias al Señor por los prodigios
que su amor por el hombre ha realizado. R.
R. Demos gracias al Señor por sus bondades.
Segunda Lectura
Nuevas creaturas
Nuevas criaturas reconciliadas con Dios por Jesucristo. Esa podría ser nuestra definición de cristianos hoy. Nuestro carné de identidad. ¿En qué lo evidenciamos? Nuestra forma de vivir, de pensar, de vincularnos, de afrontar las dificultades, de comprometernos con la historia que nos toca, ¿dan realmente cuenta de que hemos sido revestidos del Amor de Jesús?
Error: Libro o formato no reconocido: 2 Cor 5,14-17
Aclamación antes del Evangelio
<span style="color: #008000">Lucas 7, 16</span>
R. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.
R. Aleluya.
Evangelio
“Pero ¿quién es éste?”
El miedo hace tambalear la débil fe de los discípulos cuando experimentan serio peligro. También a nosotros nos pregunta Jesús: “¿Por qué tienen miedo? ¿Por qué es tan débil su fe?”
Calma una tempestad
Aquel día al atardecer les dijo:
—Pasemos a la otra orilla.
Ellos despidieron a la gente y lo recogieron en la barca tal como estaba; otras barcas lo acompañaban.
Se levantó un viento huracanado, las olas rompían contra la barca que se estaba llenando de agua.
Él dormía en la popa sobre un cojín.
Lo despertaron y le dijeron:
—Maestro, ¿no te importa que muramos?
Se levantó, increpó al viento y ordenó al lago:
—¡Calla, enmudece!
El viento cesó y sobrevino una gran calma.
Y les dijo:
—¿Por qué son tan cobardes? ¿Aún no tienen fe?
Llenos de miedo se decían unos a otros:
—¿Quién es éste, que hasta el viento y el lago le obedecen?
Oración de los Fieles
Dios es nuestra luz y nuestra seguridad. Expresemos nuestra confianza en él y roguemos por todos los que viajan con nosotros en la vida. Digámosle: R/ Señor, en ti de verdad confiamos.
– Por la Iglesia de Jesús. Para que su fe y su amor no vacilen en las dificultades y tormentas de nuestro tiempo, oremos.
– Por los que dudan en su fe y tienen miedo de afrontar el futuro. Para que Dios les dé fuerza y valor, y que nosotros los ayudemos a renovar su esperanza, oremos.
– Por los marineros y demás gente del mar. Para que el mismo mar, del que ellos viven y donde luchan y faenan, les sea tranquilo en tormentas y generoso en pescado; también rogamos por todos los que viajan, para que puedan llegar a su destino sanos y salvos, oremos.
– Por la comunidad de naciones. Para que todos los pueblos vivan en paz y armonía, oremos.
– Por nuestras comunidades cristianas. Para que todos vayamos creciendo en fe confiada en Jesús, el Señor, y para que su amor nos mueva siempre a vivir generosamente los unos para los otros, oremos.
Señor, Dios nuestro, ¿por qué habríamos de sentir miedo, convencidos como estamos de que tu Hijo Jesús está con nosotros? Danos su paz y que dure para siempre.
Oración sobre las Ofrendas
Padre de bondad:
A través de estos sencillos signos de pan y vino
nos ponemos confiadamente en tus manos
junto con Jesús, tu Hijo.
Haznos con él disponibles
para aceptar todas las cosas por ti
y buscar tu voluntad
en todo lo que hacemos,
porque sabemos que nos amas
y nosotros, por nuestra parte,
también te amamos
en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Introducción a la Plegaria Eucarística
Jesús se puso en manos de su Padre en la vida y en la muerte. Con él agradecemos al Padre por responder a nuestra confianza en él.
Invitación al Padre Nuestro
Con Jesús, nuestro Señor,
oremos su oración de confianza a Dios nuestro Padre.
R/ Padre nuestro…
Líbranos, Señor
Líbranos de todos los males, Señor,
pero sobre todo del mal del pecado.
Reaviva nuestra fe
y que ella nos traiga tu paz.
Protégenos de todo temor y ansiedad,
y danos valor y esperanza
para que podamos construir tu mundo nuevo
–nuevos cielos y nueva tierra–
mientras nos preparamos para la gloriosa venida
de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
R/ Tuyo es el Reino…
Al partir el Pan
Jesús tomó el pan, lo partió,
y por medio de él
compartió todo su ser con sus amigos.
Del mismo modo
nosotros partimos ahora el Pan de Vida
para unirnos todos en Jesús
y para aprender de él
a compartir unos con otros
todo lo que somos y tenemos
Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre nuestro:
En esta eucaristía tu Hijo Jesús
nos ha dirigido palabras de ánimo
que disipan nuestros miedos
y nos ha entregado su Pan de Vida
que nos da fuerza y vigor.
Te pedimos, Señor,
que sepamos afrontar con fe y esperanza
las tormentas de las pruebas de la vida,
ya que estamos convencidos
de que Jesús está con nosotros,
aunque no veamos su mano que nos guía.
Que él permanezca siempre con nosotros
y nos conduzca, sanos y salvos,
al puerto de su Casa en el cielo;
porque él es nuestro Señor
por los siglos de los siglos.
Bendición
Esta eucaristía ha sido para nosotros una celebración gozosa en la que hemos recibido ánimo y confianza, que han disipado nuestros miedos. Dios nos lo ha asegurado: “Hasta en los días más oscuros de la vida no hay nada que temer. Yo estoy contigo. Afronta la vida y sus problemas. Yo te voy a llevar a un puerto seguro. Confía en mí.” Que Dios todopoderoso les conceda a ustedes esta fe inquebrantable. Y que a todos los bendiga el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo.
