DECIMOSEGUNDA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES
HACIENDO LA VOLUNTAD DE DIOS
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor, Dios nuestro:
Tu Hijo Jesucristo nos desafía
a honrarte no solo con nuestros labios
sino también con nuestros corazones y con nuestras obras
y hacer de él la piedra fundamental de nuestra vida.
Ayúdanos a responder a su Palabra
con todo lo que somos
y, siguiendo al mismo Jesús,
buscar tu voluntad en todo lo que hacemos.
Concédenoslo por Cristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Los últimos reyes de Judá no buscaron el Reino de Dios y acabaron perdiendo incluso su Reino en la tierra.
Jeconías de Judá (598-597)
Cuando Jeconías subió al trono tenía dieciocho años, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, natural de Jerusalén.
Hizo lo que el Señor reprueba, igual que su padre.
En aquel tiempo, los oficiales de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la cercaron.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén cuando sus oficiales la tenían cercada.
Jeconías de Judá se rindió al rey de Babilonia, con su madre, sus ministros, generales y funcionarios. El rey de Babilonia los apresó el año octavo de su reinado.
Se llevó los tesoros del templo y de palacio, y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo según las órdenes del Señor.
Deportó a todo Jerusalén, los generales, los ricos –diez mil deportados–, los herreros y cerrajeros; sólo quedó la plebe.
Nabucodonosor deportó a Jeconías a Babilonia. Llevó deportados de Jerusalén a Babilonia al rey, la reina madre y sus mujeres, sus funcionarios y grandes del reino,
todos los ricos –siete mil deportados–, los herreros y cerrajeros –mil deportados–, todos aptos para la guerra.
En su lugar nombró rey a su tío Matanías, y le cambió el nombre en Sedecías.
Salmo Responsorial
R. (9b) Socórrenos, Dios, salvador nuestro.
Dios mío, los paganos han invadido tu propiedad,
han profanado tu santo templo
y han convertido a Jerusalén en ruinas.
R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro.
Han echado los cadáveres de tus siervos
a las aves de rapiña,
y la carne de tus fieles,
a los animales feroces.
R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro.
Hemos sido el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor, vas a estar enojado
y va a arder como fuego tu ira?
R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro.
No recuerdes, Señor, contra nosotros
las culpas de nuestros padres.
Que tu amor venga pronto a socorrernos,
porque estamos totalmente abatidos.
R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro.
Para que sepan quién eres.
socórrenos, Dios y salvador nuestro.
Para que sepan quién eres,
sálvanos y perdona nuestros pecados.
R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Jesús nos instruye para que nuestra vida vaya bien. Con esta parábola nos invita a reflexionar en qué hemos cimentado nuestra vida. Si nuestra respuesta es que lo hemos hecho roca firme sobre la que basamos la vida que a diario construimos, tenemos que tener por cierto que no podemos estar mejor encaminados.
No basta decir: ¡Señor, Señor!
No todo el que me diga: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo.
Cuando llegue aquel día, muchos me dirán: ¡Señor, Señor! ¿No hemos profetizado en tu nombre? ¿No hemos expulsado demonios en tu nombre? ¿No hemos hecho milagros en tu nombre?
Y yo entonces les declararé: Nunca los conocí; apártense de mí, ustedes que hacen el mal.
Roca y arena
Así pues, quien escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a un hombre prudente que construyó su casa sobre roca.
Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y se abatieron sobre la casa; pero no se derrumbó, porque estaba cimentada sobre roca.
Quien escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a un hombre tonto que construyó su casa sobre arena.
Cayó la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos, golpearon la casa y ésta se derrumbó. Fue una ruina terrible.
Cuando Jesús terminó su discurso, la multitud estaba asombrada de su enseñanza;
porque les enseñaba con autoridad, no como sus letrados.
Oración de los Fieles
– Para que nosotros no solamente oigamos y conozcamos la palabra de Dios, sino que vivamos entusiastas de acuerdo con ella, oremos.
– Para que el Señor sea la roca en quien ponemos toda nuestra confianza y sobre quien construyamos nuestras vidas, oremos.
– Para que seamos capaces de construir con Jesús vínculos sólidos y duraderos, oremos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro,
este pan y este vino son signos
de que queremos cumplir tu voluntad.
Entréganos a tu Hijo para que camine con nosotros
por el camino que lleva hacia ti y hacia los hermanos.
porque tú eres nuestro Dios ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Queremos construir nuestras vidas sobre ti
por el poder de Jesucristo tu Hijo.
Por medio de él, haznos suficientemente fuertes
para mantenernos firmes sobre nuestros pies
cuando las lluvias del dolor lleguen
y la riada de las pruebas suba,
y cuando los vientos huracanados
de las dudas y el temor soplen contra nosotros,
porque tú eres nuestra roca firme para siempre,
Te lo pedimos por Cristo, nuestro Señor. Amén.
Bendición
Queremos que nuestra vida tenga un sentido definido y una dirección clara: la dirección dada por Dios, por medio de Jesús y su Evangelio. Que ojalá sepamos, como Jesús, buscar en todo la voluntad de Dios. Si lo hacemos así estamos seguros de que nuestra vida se construye sobre roca sólida y consistente. Que el Señor los colme a todos ustedes con su bendición: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
