DECIMOPRIMERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES
DANDO GENEROSAMENTE
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tú nos concedes que el Espíritu Santo
nos llene generosamente
con múltiples dones.
Y tú quieres que seamos
ministros de tu generosidad
para cada uno de nuestros hermanos y hermanas.
Ayúdanos a expresarte nuestra gratitud
y a revelar tu bondad
compartiendo lo que somos y tenemos,
con total alegría y sinceridad,
como hizo Jesús, tu Hijo,
que vive y reina contigo
por los siglos de los siglos.
Primera Lectura
¡Qué petición tan valiente la del profeta Eliseo al pedir que Dios lo participe del espíritu profético de Elías! Que el Señor nos conceda también a nosotros el Santo Espíritu.
Elías, arrebatado al cielo Cuando el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en el torbellino, Elías y Eliseo se marcharon de Guilgal.
Elías dijo a Eliseo: –Quédate aquí, porque el Señor me envía solo hasta el Jordán. Eliseo respondió: –¡Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré! Y los dos siguieron caminando.
También marcharon cincuenta hombres de la comunidad de profetas, y se pararon frente a ellos, a cierta distancia. Los dos se detuvieron junto al Jordán;
Elías tomó su manto, lo enrolló, golpeó el agua y el agua se dividió por medio, y así pasaron los dos por el suelo seco.
Mientras pasaban el río, dijo Elías a Eliseo: –Pídeme lo que quieras antes de que me aparten de tu lado. Eliseo pidió: –Déjame en herencia dos tercios de tu espíritu.
Elías comentó: –¡No es poco lo que pides! Si logras verme cuando me aparten de tu lado, lo tendrás; si no me ves, no lo tendrás.
Mientras ellos seguían conversando por el camino, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en el torbellino.
Eliseo lo miraba y gritaba: –¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su caballería! Y ya no lo vio más. Entonces agarró su túnica y la rasgó en dos;
luego recogió el manto que se le había caído a Elías, se volvió y se detuvo a la orilla del Jordán,
y agarrando el manto de Elías, golpeó el agua, diciendo: –¿Dónde está el Dios de Elías, dónde? Golpeó el agua, el agua se dividió por medio y Eliseo cruzó.
Salmo Responsorial
R. (25) Amemos al Señor todos sus fieles.
¡Qué grande es la bondad que has reservado,
Señor, para tus fieles!
Con quien se acoge a ti,
Señor, ¡que bueno eres!
R. Amemos al Señor todos sus fieles.
Tu presencia lo ampara
de todas las intrigas de los hombres,
y lo pone a resguardo
de las burlas y las murmuraciones.
R. Amemos al Señor todos sus fieles.
Que amen al Señor todos sus fieles,
Pues protege a los leales
y a los soberbios da lo que merecen.
R. Amemos al Señor todos sus fieles.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
El evangelio nos habla hoy sobre el compartir sincero y generoso. La limosna, el dar –y también la oración y el ayuno– deben hacerse para honrar a Dios, dice Jesús, no para complacerse en sí mismos o para ser admirado y aplaudido por los demás.
Sermón del monte: las bienaventuranzas
Al ver a la multitud, subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos.
Tomó la palabra y comenzó a enseñarles del siguiente modo:
Felices los pobres de corazón,
porque el reino de los cielos les pertenece.
Felices los afligidos,
porque serán consolados.
Felices los desposeídos,
porque heredarán la tierra.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Brille igualmente la luz de ustedes ante los hombres, de modo que cuando ellos vean sus buenas obras, glorifiquen al Padre de ustedes que está en el cielo.
Jesús y la Ley
No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas. No vine para abolir, sino para cumplir.
Les aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, ni una letra, ni una coma de la ley dejará de realizarse.
Oración de los Fieles
– Para que nosotros seamos discretos y circunspectos cuando ayudamos a la gente marginada y necesitada, oremos.
– Que aprendamos a percatarnos de las tácitas necesidades de la gente modesta, tímida y sencilla, oremos.
– Que el Señor nos dé la gracia de ser generosos de corazón (sensibles y compasivos) y también generosos en acciones de servicio concretas y comprometidas, oremos.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Tú no nos das no solamente las cosas que necesitamos;
también compartes con nosotros lo mejor de ti mismo:
tu Hijo Jesucristo.
Acepta de nuestras manos
estos humildes dones de pan y vino
que hemos recibido de ti.
Que por su medio
tu Hijo se haga presente entre nosotros.
Con esos dones queremos expresar
que nosotros también
estamos dispuestos a compartir con otros,
sin poner ni etiquetas
ni código de precios en nuestros dones,
y darnos a nosotros mismos con Jesús,
que vive contigo y con el Espíritu Santo
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, nuestro Padre en el cielo:
Tus propios dones son con frecuencia
humildes y velados,
como el de darnos a tu Hijo
en los signos de pan y vino.
Oh Dios, que miras
en lo más profundo de nuestros corazones,
enséñanos a compartir sin exhibicionismos;
que nuestra mano izquierda no sepa
lo que nuestra mano derecha está dando.
Que nos contentemos con saber que tú lo sabes:
tú que eres nuestro Padre
en Cristo Jesús, nuestro Señor.
Bendición
Si amamos solamente a los que nos aman, hacemos simplemente lo que hace también la gente que no cree. Nunca habríamos de excluir a nadie de nuestro amor, ya que ésta es la señal distintiva de los seguidores de Jesús: “Amar al prójimo como a nosotros mismos.” Para que puedan cumplir esto fielmente, que el Señor los bendiga, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo.
