OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
UNA RECOMPENSA CENTENARIA
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro,
sostén tu promesa
a los que lo han dejado todo
por tu Reino
y por el Evangelio de Jesucristo, tu Hijo.
Haz que sean hombres y mujeres
pobres en las cosas
que cuentan en esta tierra,
pero ricos con tu amor y tu gracia
y con una riqueza de amigos
a los que puedan llevar
a nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.
Primera Lectura
El Espíritu Santo, que ya actuaba en los profetas del Antiguo Testamento, infunde el conocimiento de la Buena Noticia para su proclamación a todos los pueblos y llama a cuantos la reciben a la santidad.
Hermanos: Los profetas, cuando predijeron la gracia destinada a ustedes, investigaron también profundamente acerca de la salvación de ustedes.
Ellos trataron de descubrir en qué tiempo y en qué circunstancias se habrían de verificar las indicaciones que el Espíritu de Cristo, que moraba en ellos, les había revelado sobre los sufrimientos de Cristo y el triunfo glorioso que los seguiría. Pero se les dio a conocer que ellos no verían lo que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros. Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio de aquellos que les han predicado el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo, enviado del cielo, y ciertamente es algo que los ángeles anhelan contemplar.
Por eso, viviendo siempre atentos y vigilantes, pongan toda su esperanza en la gracia que les va a traer la manifestación gloriosa de Jesucristo.
Como hijos obedientes, no vivan conforme a las pasiones que tenían antes, en el tiempo de su ignorancia. Al contrario, así como es santo el que los llamó, sean también ustedes santos en toda su conducta, pues la Escritura dice: Sean santos, porque yo, el Señor, soy santo.
Salmo Responsorial
R. (2a) Cantemos al Señor un canto nuevo.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
pues ha hecho maravillas.
Su diestra y su santo brazo
le han dado la victoria.
R. Cantemos al Señor un canto nuevo.
El Señor ha dado a conocer su victoria
Y ha revelado a las naciones su justicia.
Una vez más ha demostrado Dios
su amor y su lealtad hacia Israel.
R. Cantemos al Señor un canto nuevo.
La tierra entera ha contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Que todos los pueblos y naciones
aclamen con júbilo al Señor.
R. Cantemos al Señor un canto nuevo.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.
Evangelio
Los que lo dejan todo por el Reino no sólo “heredarán el cielo” sino que encontrarán la felicidad en la tierra. Liberados de todo apego a los bienes materiales, conocerán la alegría de ganar muchos hermanos y crecer en la vida fraterna incluso en las contradicciones y persecuciones que llegarán al trabajar por el Reino.
En aquel tiempo, Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ya ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte''.
Jesús le respondió: "Yo les aseguro: Nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, dejará de recibir, en esta vida, el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres e hijos y tierras, junto con persecuciones, y en el otro mundo, la vida eterna. Y muchos que ahora son los primeros serán los últimos, y muchos que ahora son los últimos, serán los primeros".
Oración de los Fieles
– Por todos los cristianos, para que seamos generosos en el servicio al Señor y al prójimo, te pedimos.
– Por los que han dedicado su vida al servicio directo de Dios, como sacerdotes, religiosos y religiosas, ministros y laicos, para que vivan plenamente en las manos amorosas del Señor, te pedimos.
– Por todos los cristianos, para que sean personas alegres, que no pierdan la sonrisa, aunque encuentren dificultades, te pedimos.
Oración sobre las Ofrendas
Dios, Padre nuestro,
con el pan y el vino
recordamos al que se entregó
totalmente por los demás,
tu Hijo, Jesucristo.
Todo le fue arrebatado,
excepto la certeza
de que tú estabas con él.
Con él, pues, nos ofrecemos
para pertenecer a ti y a los hermanos
que has puesto en nuestro camino.
Que ninguna prueba nos impida
seguir siendo libres y vivir
en comunión contigo, por Jesucristo,
nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro,
por la fuerza de esta Eucaristía,
ayúdanos a ver y practicar plenamente
lo que significa ser discípulo de Jesús:
que sólo cuando perdonamos
encontramos el perdón;
que nuestra sed se calma
cuando damos de beber al prójimo;
que encontramos consuelo
cuando decimos palabras
que alivian el dolor, que cuando
partimos y compartimos el pan,
encontramos tu alegría que dura
por los siglos de los siglos.
Bendición
Estamos en manos de Dios, un Dios bueno, un Dios misericordioso. Intentamos servirlo bien y encomendarnos a él. Que Dios todopoderoso te bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
