SANTA MARÍA

Reina

Ciclo del Leccionario: I,II

Introducción

​“De hoy en adelante me felicitarán todas las generaciones”, canta María. ¿Qué significa llamar a María, la humilde virgen, bendita o bienaventurada? Significa nada más y nada menos que estar llenos de admiración, y querer adorar la maravilla (Jesús) que el Espíritu cultivó en su seno. Interpretamos, desde ella, que Dios mira a la humilde sierva y la eleva; que la venida de Dios a este nuestro mundo no busca lo alto sino lo profundo y que la gloria de Dios consiste en hacer grande lo que es pequeño. Llamar a María bienaventurada significa que, junto con ella, meditamos con admiración los caminos de Dios, que deja al Espíritu soplar donde quiere; obedecerlo y decir humildemente con María: “Hágase en mí según tu palabra.” (cf. Bonhoeffer)

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
La Madre sin pretensiones de tu Hijo
no quería ser más que tu humilde sierva.
Permítenos honrarla como nuestro modelo y nuestra reina,
de fe sincera y profunda
y de modesto y fiel servicio
a tus planes sobre tu Hijo y sobre el mundo.
Que sus oraciones nos imbuyan con su espíritu.
Te lo pedimos por medio de su Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.

Oración de los Fieles

Oración sobre las Ofrendas
​Señor Dios nuestro:
Con toda sencillez colocamos ante ti
estos signos de pan y vino.
Que aprendamos de tu Hijo y de su madre, María,
a aceptar cualquier misión que nos encomiendes
y a decir de todo corazón;
“Que se haga en mí según tu Palabra.”
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Con María Reina nos regocijamos hoy
porque en ella y para ella hiciste grandes cosas.
Que nuestra generación te alabe a ti y a ella
viviendo para tu Hijo y para nuestro prójimo,
esté cerca o lejos,
con un fuerte espíritu de servicio y de entrega
y con gran y confiada fe.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

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