VIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO SÁBADO

QUE VUESTRA VIDA HABLE

Otras Celebraciones para este Día:

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro: Tú eres pura gracia.
Tú llenas con tu perdón y tu vida
a los que reconocen su propia vaciedad
y la necesidad de tu misericordia.
Danos la gracia de no intentar llamar la atención
sobre nosotros mismos y sobre lo bueno
que tú nos has permitido hacer,
sino de servirte a ti y a nuestros hermanos
en la natural sencillez de nuestros corazones
y de darte a ti todo honor y toda gloria
por la gracia y la vida que nos das
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Primera Lectura

Ezequiel 43, 1-7

 Antes del destierro, Ezequiel había prevenido al Pueblo contra el castigo que los esperaba. Cuando llega la realidad dura del exilio, él los consuela y les da la esperanza de que Dios vivirá de nuevo con toda su gloria en medio de su pueblo.

1

Vuelve la gloria  

Me condujo a la puerta que mira al este:

2

 vi la gloria del Dios de Israel que venía de oriente, con estruendo de aguas caudalosas; la tierra reflejó su gloria.

3

 La visión que tuve era como la visión que había contemplado cuando vino a destruir la ciudad como la visión que había contemplado a orillas del río Quebar. Y caí rostro en tierra.

4

 La gloria del Señor entró en el templo por la puerta oriental.

5

 Entonces me arrebató el espíritu y me llevó al atrio interior. La gloria del Señor llenaba el templo.

6

 Entonces oí a uno que me hablaba desde el templo –el hombre seguía a mi lado–,

7

 y me decía: –Hijo de hombre, éste es el sitio de mi trono, el sitio de las plantas de mis pies, donde voy a residir para siempre en medio de los hijos de Israel. La casa de Israel y sus monarcas ya no profanarán mi Nombre santo con sus fornicaciones ni con los cadáveres de sus reyes difuntos.

Salmo Responsorial

Salmo 84, 9ab y 10. 11-12. 13-14

R. (cf. 10b) El Señor habitará en la tierra.
Escucharé las palabras del Señor,
palabras de paz para su pueblo santo.
Está ya cerca nuestra salvación
y la gloria de Señor habitará en la tierra. R.
R. El Señor habitará en la tierra.
La misericordia y la verdad se encontraran,
la justicia y la paz se besaron,
la fidelidad brotó en la tierra
y la justicia vino del cielo. R.
R. El Señor habitará en la tierra.
Cuando el Señor nos muestre su bondad,
nuestra tierra producirá su fruto.
La justicia abrirá camino al Señor
e irá siguiendo sus pisadas. R.
R. El Señor habitará en la tierra.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 23, 9. 10

R. Aleluya, aleluya.
Su Maestro es uno solo, Cristo,
y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Mateo 23, 1-12

El Señor aborrece la doble cara y la hipocresía, especialmente en los líderes religiosos. Durante el exilio, con la decadencia del sacerdocio, los escribas habían prestado un servicio importante convirtiéndose en maestros de Israel. Pero posteriormente habían convertido la vida religiosa en un complicado sistema de observancias, falsamente intelectual, legalista y casuístico, que ni ellos mismos practicaban a la perfección. Observarlas todas y, de esta manera, trabajar por la propia salvación había venido a ser el orgullo y la jactancia de los piadosos fariseos. La falta de humildad los cerraba a los planes de Dios.

1

Invectiva contra los letrados y los fariseos

Entonces Jesús, dirigiéndose a la multitud y a sus discípulos,

2

dijo:
—En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos.

3

Ustedes hagan y cumplan lo que ellos digan, pero no los imiten; porque dicen y no hacen.

4

Atan fardos pesados, [difíciles de llevar,] y se los cargan en la espalda a la gente, mientras ellos se niegan a moverlos con el dedo.

5

Todo lo hacen para exhibirse ante la gente: llevan cintas anchas y flecos llamativos en sus mantos.

6

Les gusta ocupar los primeros puestos en las comidas y los primeros asientos en las sinagogas;

7

que los salude la gente por la calle y los llamen maestros.

8

Ustedes no se hagan llamar maestros, porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son hermanos.

9

En la tierra a nadie llamen padre, pues uno solo es su Padre, el del cielo.

10

Ni se llamen jefes, porque sólo tienen un jefe que es el Mesías.

11

El mayor de ustedes que se haga servidor de los demás.

12

Quien se alaba será humillado, quien se humilla será alabado.

Oración de los Fieles

– Por todos nosotros, nuevo Pueblo de Dios. Para que, con valor y honestidad, tomemos en serio la tarea de renovación y reconciliación, y mostremos al mundo de hoy el verdadero rostro de Cristo, roguemos al Señor.
– Por todos los que buscan a Dios con un corazón sincero. Por todos los que buscan la verdad y la justicia, para que ésa, su hambre espiritual, sea saciada, roguemos al Señor.
– Por todas las comunidades cristianas. Para que todos sus miembros seamos veraces y dignos de confianza, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre misericordioso:
En estos sencillos signos de pan y vino
nos das como don al Siervo de todos,
tu Hijo Jesucristo.
Llénanos con su Espíritu
de humilde servicio.
Ayúdanos a reconocerlo
como nuestra única fuente de verdad y de vida,
para que tú seas nuestro único Dios y Padre
por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Te damos gracias por tu Hijo Jesucristo.
Él fue franco y sincero
en todo lo que dijo e hizo, en sus palabras y en sus obras.
Él personalmente puso en práctica
el mensaje que trajo para otros
y eso le costó su vida.
Ayúdanos a vivir la Buena Nueva, su Evangelio,
con todo nuestro ser
y vivirlo día a día
con sencilla sinceridad y humildad, sin ninguna exhibición.
Que así tú reconozcas
el Amor de tu Hijo presente en nosotros
y por él nos hagas participar en tu felicidad eterna.
Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Creemos en Jesús y en su Evangelio. Procuremos que nuestra vida y nuestra conducta no contradigan nuestra fe, sino que digan la historia de nuestra aceptación de Jesucristo y de nuestra entrega a su Reino. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

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