CUARTO DOMINGO DE PASCUA DE LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Ciclo Litúrgico: A,B,C

Introducción

“Escuchen la voz del pastor”
Él nos llama por nuestro nombre

 

Saludo (Ver Segunda Lectura)
Jesús nos ha curado con sus heridas.
Nos habíamos extraviado como ovejas,
pero ahora hemos vuelto
al pastor y guardián de nuestras almas.
Que Jesús, nuestro Buen Pastor, esté siempre con ustedes.

Introducción del Celebrante
1. “Escuchen la voz del Pastor”
Ha sido Dios mismo, nuestro Padre, quien ha tomado la iniciativa de amarnos. Su amor sigue llamándonos a cada uno de nosotros personalmente, y nosotros oímos su voz, especialmente por medio de Jesús, nuestro Buen Pastor, que nos llama. ¿Oímos su voz en la oración, en las palabras que él nos dirige en las Escrituras, o cuando nos habla de corazón a corazón en la celebración eucarística? Y no podemos olvidar tampoco que Jesús nos habla en la comunidad de la Iglesia, en la que nos llama a través de la gente que grita con todas sus fuerzas sus necesidades y también su amor a nosotros.

2. Nos habla por nuestro nombre
Es estupendo saber que alguien te conoce por tu nombre, pues eso es ya una señal de amor. Si esa persona es alguien en quien tú confías, puedes ponerte en sus manos y sentirte muy seguro. Jesús se presenta hoy a sí mismo como un amigo que nos conoce y nos llama a caminar con él por el camino de la vida. Él nos sostiene y aguanta, pase lo que pase; y nos muestra el camino a seguir. Bajo su liderazgo podemos ser verdaderamente un pueblo, el pueblo de Dios. Con Jesús, nuestro Buen Pastor, celebramos ahora esta eucaristía y aprendemos de él a preocuparnos y cuidarnos los unos de los otros.

Acto Penitencial
A veces hemos prestado oídos sordos al Señor cuando nos llamaba.
Pedimos ahora perdón a Dios.
(Pausa)
Oh Buen Pastor, queremos oír tu voz
en las palabras desafiantes que tú nos diriges:
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Oh Buen Pastor, que tu voz nos estimule
a continuar tu trabajo en la Iglesia
y a hacerte conocer por todos los hombres.
R/ Cristo, ten piedad de nosotros.

Oh Buen Pastor, haz que sepamos reconocer tu voz
que nos grita en los necesitados y en los que sufren.
R/ Señor, ten piedad de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, Señor,
perdona nuestros pecados.
Ponnos en sintonía con tu voz que nos llama
y haz que te sigamos hasta el fin,
hasta la vida eterna.

Oración Colecta
Oremos a Dios
para que sepamos escuchar siempre la voz de Jesús,
nuestro Buen Pastor.
(Pausa)
Oh Dios, Señor nuestro,
Padre lleno de poder y de amor:
Tú nos has dado a nosotros, tu pueblo,
un guía fiable y cuidadoso
para llevarnos a ti y a los hermanos:
tu Hijo y nuestro Buen Pastor Jesucristo.
Mueve nuestros corazones con las palabras del Evangelio
como el mensaje de Buena Noticia
hoy para nosotros;
y ayúdanos también a oír la voz de Dios
en el silencio de nuestra fe,
en el gemido de nuestras miserias,
y en las palabras de aliento y alegría de los pastores de tu Iglesia
y de todos los que tienen buenas palabras para nosotros,
porque por medio de ellos habla también, y llama,
nuestro Buen Pastor, Jesucristo, nuestro Señor.

Salmo Responsorial

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R. (1) El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.
El Señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce
para reparar mis fuerzas.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.
Por ser un Dios fiel a sus promesas,
me guía por el sendero recto;
así, aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú estás conmigo,
tu vara y tu cayado me da seguridad.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.
Tú mismo me preparas la mesa,
a despecho de mis adversarios;
me unges la cabeza con perfume
y llenas mi copa hasta los bordes.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
todos los días de mi vida;
y viviré en la casa del Señor
por años sin termino.
R. El Señor es mi pastor, nada me faltará. Aleluya.

Aclamación antes del Evangelio

Juan 10, 14

R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor;
yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
R. Aleluya.

Oración de los Fieles

Oremos con la más plena confianza a Jesús, nuestro Buen Pastor, porque él se cuida de las necesidades de todos los que lo siguen. Y digamos: R/ Señor, guíanos por el camino recto.

– Por los pastores y ministros de la Iglesia (Papa, obispos, sacerdotes y diáconos), para que tomen a Cristo como su modelo y guíen con valentía al pueblo de Dios al reino de justicia y de amor, roguemos al Señor.
– Por todos los cristianos del mundo, para que lleguen a ser un pueblo santo de Dios; por los que han perdido la fe, para que nuestra vida cristiana sea tan creíble que los inspire a volver a Cristo, roguemos al Señor.
– Por los que trabajan en tareas de formación cristiana, para que sepan claramente a dónde se encaminan, y para que guíen a sus encomendados por caminos de vida, compromiso y entrega a Dios y a los hermanos, roguemos al Señor.
– Por los líderes de las naciones, para que promuevan siempre la libertad y la dignidad del hombre, y coloquen la justicia y la calidad de vida por encima de la ganancia económica personal y del poder, roguemos al Señor.
– Por nuestros jóvenes y por los jóvenes-adultos, para que tengan el valor de ser y sentirse totalmente libres para el trabajo del Señor si él los llama a tareas especiales en la Iglesia, roguemos al Señor.

Señor Jesucristo, te confiamos a ti todas estas preocupaciones. Y no te olvides de nosotros, pues contamos contigo, Pastor y Señor nuestro, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo y Buen Pastor Jesucristo
prepara para nosotros la mesa de la eucaristía;
nos llama ahora a cada uno por nuestro nombre
para que compartamos su banquete con él.
Nosotros sólo podemos traer pan y vino ante ti.
Él se nos entregará a sí mismo.
Que él nos conduzca a tu propia casa;
y, mientras tanto, ayúdanos en nuestro caminar
a compartir nuestra comida unos con otros
con bondad, esperanza y justicia,
en el nombre de Jesucristo nuestro Señor.

Introducción a la Plegaria Eucarística
Hemos llegado ahora al punto central de la Misa, la Plegaria Eucarística. En ella recordamos cómo Jesús, nuestro Buen Pastor, entregó su vida por nosotros para darnos vida al máximo. Con un solo corazón y una sola alma, demos gracias al Padre.

Introducción al Padre Nuestro
Guiados por Jesucristo, nuestro Buen Pastor,
pedimos a nuestro Padre del cielo
que nos dé el pan de cada día
para nutrir nuestros cuerpos
y también el Pan de Vida de la Eucaristía
para alimentar nuestro espíritu.
R/ Padre nuestro…

Oración por la Paz
Señor Jesucristo:
Tú dijiste a tus apóstoles:
“La paz les dejo, mi paz les doy”.
No tengas en cuenta nuestros pecados,
sino la fe de tu Iglesia
y escucha el clamor de tu pueblo
por la paz y la unidad
en la Iglesia y en el mundo.
Sé el Buen Pastor para todos,
para que haya un solo rebaño
bajo un solo pastor,
ahora y por los siglos de los siglos.

Invitación a la Comunión
Éste es Jesucristo, nuestro Buen Pastor.
Él nos llama a cada uno de nosotros por nuestro nombre
y nos invita a participar en su banquete,
para darnos vida a tope.
Dichosos nosotros si lo escuchamos y lo seguimos.
R/ Señor, no soy digno…

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro,
Pastor eterno de tu pueblo:
¡Qué bueno poder oír la voz de tu Hijo,
Jesucristo nuestro Buen Pastor,
y recibirle como alimento de vida!
Que él nos conduzca a un valle de paz
donde nosotros también aprendamos de él
a llamarnos unos a otros por nuestro nombre,
a tener tiempo y espacio para todos
y a dar no solamente regalos,
sino a darnos a nosotros mismos,
para que otros vivan y sean libres.
Que esto sea una prenda y promesa
de la alegría de tu eterno hogar.
Te lo pedimos en el nombre
de Jesucristo, el Señor.

Bendición
Hermanos: En esta celebración eucarística hemos crecido en amor y confianza en Jesús, nuestro Buen Pastor. Por medio de él hemos crecido también en confianza unos con otros y en un sentido de pertenencia y comunidad. Cuando nuestro Pastor nos reúne, ¿qué otra cosa podemos hacer sino darnos cuenta de que pertenecemos, todos juntos, al pueblo de Dios y de que, como nuestro Señor, tenemos que vivir los unos para los otros? Que ojalá sepamos poner esto en práctica estos días pascuales. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

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