TERCERA SEMANA DE PASCUA SÁBADO
Otras Celebraciones para este Día:
Ciclo del Leccionario: I,II
Introducción
“SEÑOR, ¿A QUIÉN IREMOS?”
Oración Colecta
Oh Dios de la Alianza, siempre fiel:
En las múltiples opciones que tenemos que tomar cada día
danos el valor de optar siempre
por tu Hijo y su forma de vida
y de permanecer siempre cercanos e íntimos a él.
Bendice el camino difícil que a veces tenemos que tomar
sin ver claro a dónde nos conducirá.
Líbranos de tomar decisiones poco entusiastas
cuando nuestra fe sea más bien débil
y haznos aceptar todas las consecuencias de nuestra opción.
Consérvanos siempre fieles,
por Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Tan pronto como hubo paz, la Iglesia del Señor Resucitado siguió creciendo en la Tierra Santa. Bajo la guía del Espíritu Santo, Pedro continúa la misión de Jesús: habla, cura, devuelve la vida.
La Iglesia entera de Judea, Galilea y Samaría gozaba de paz, se iba construyendo, vivía en el temor del Señor y crecía animada por el Espíritu Santo.
Sanación de Eneas
En uno de sus viajes bajó Pedro a visitar a los consagrados que habitaban en Lida.
Encontró a un tal Eneas, que llevaba ocho años en cama paralítico.
Pedro le dijo:
—Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y arregla la cama.
Al instante se levantó.
Todos los vecinos de Lida y Sarón lo vieron y se convirtieron al Señor.
Resurrección de Tabita
En Jafa vivía una discípula llamada Tabita –que significa gacela–: repartía muchas limosnas y hacía obras de caridad.
Sucedió por entonces que cayó enferma y murió. La lavaron y la colocaron en el piso superior.
Como Lida está cerca de Jafa, los discípulos, oyendo que Pedro se encontraba allí, enviaron dos hombres a buscarlo:
—Ven por acá sin tardanza.
Pedro se fue con ellos. Al llegar, lo llevaron al piso de arriba. Las viudas lo rodearon y llorando le mostraban las túnicas y mantos que hacía Gacela mientras vivía con ellas.
Pedro hizo salir a todos, se arrodilló y rezó; después, vuelto hacia el cadáver, ordenó:
—Gacela, levántate.
Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó.
Él le dio la mano y la hizo levantar. Después llamó a los consagrados y a las viudas y se la presentó viva.
El hecho se supo en toda Jafa, y muchos creyeron en el Señor.
Evangelio
En la lectura del evangelio de hoy, vemos que muchos discípulos están decepcionados con Jesús. Habían esperado otro tipo de Mesías, triunfante en términos humanos, un líder que ostentara el poder, no uno que los sirviera y que se ofreciera a sí mismo como alimento. Por eso muchos lo abandonaron. Y, por eso, a los que lo seguían, Jesús les preguntó: ¿Y ustedes? ¿Ustedes qué….?
Consecuencias del discurso
Muchos de los discípulos que lo oyeron comentaban: —Este discurso es bien duro: ¿quién podrá escucharlo?
Jesús, conociendo por dentro que los discípulos murmuraban, les dijo:
—¿Esto los escandaliza?
¿Qué será cuando vean al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?
El Espíritu es el que da vida, la carne no vale nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida.
Pero hay algunos de ustedes que no creen –desde el comienzo sabía Jesús quiénes no creían y quién lo iba a traicionar–.
Y añadió:
—Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede.
Desde entonces muchos de sus discípulos lo abandonaron y ya no andaban con él.
Confesión de Pedro
Así que Jesús dijo a los Doce:
—¿También ustedes quieren abandonarme?
Simón Pedro le contestó:
—Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.
Nosotros hemos creído y reconocemos que tú eres el Consagrado de Dios.
Oración de los Fieles
Con toda la Iglesia, queremos seguirte e imitarte. Por eso, Señor, te decimos: R/Solo tú tienes palabra de vida eterna.
– Para que el Evangelio del Señor siga impactando a los ministros de la Iglesia como un mensaje siempre nuevo, y que atinen a proclamarlo con ardor y convicción, oramos.
– Para que aquellos a quienes el Señor ha llamado a servirlo en el sacerdocio y en la vida consagrada continúen entregándose a sí mismos con alegría y con fidelidad, a Dios y a su pueblo, oramos.
– Para que los que no encuentran ni meta ni sentido en la vida descubran un Dios a quien amar y adorar en nuestras comunidades cristianas, oramos.
Oración sobe las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
La muerte de Jesús, tu Hijo, fue el precio
que tuvo que pagar él por nuestra libertad.
En esos signos de pan y vino
él se nos da de nuevo
como nuestra comida y bebida de vida.
Impulsados con su fuerza,
queremos caminar por su senda
hacia ti y hacia los hermanos
como carne y sangre entregadas para otros,
con fe y esperanza en tu reino;
reino que permanecerá firme
por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En respuesta a tu invitación de amor
te hemos elegido,
por medio de nuestros padres y padrinos,
como el Dios de nuestras vidas.
Con la fuerza de la eucaristía
en la que acabamos de participar,
ayúdanos a renovar cada día
esta nuestra entrega a ti y a tu reino.
Que tu Hijo edifique con nosotros
una comunidad de justicia, de paz y de servicio,
y, si tarda en fecundar,
danos la seguridad de que, cuando llegue la hora,
la semilla crecerá y dará fruto ubérrimo,
que durará por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Hemos optado por Dios cuando recibimos el bautismo. Que nuestra conducta y nuestra vida no contradigan nunca esta opción, sino que la refuercen. Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.
