TRIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO MARTES
“¡CUIDADO, NO SE DEJEN ENGAÑAR!”
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Nuestra fe no es una serena posesión
de la verdad y de ritos religiosos que nos dan seguridad.
Haz que nos percatemos de que la fe sufre pruebas
y de que tú nos llamas
para que seamos testigos creíbles
–en nuestro tiempo y en nuestra situación–
de la Pasión y Resurrección de tu Hijo.
Danos tu Santo Espíritu para que nos guíe
y para que guarde viva nuestra fe y esperanza
de que Jesucristo es Señor nuestro
y tú, nuestro Padre Dios por los siglos de los siglos
Primera Lectura
En este pasaje, se utiliza la metáfora de la cosecha de trigo y el Hijo del Hombre como segador para representar el juicio de Dios.
Vi una nube blanca y en la nube sentada una figura humana, con una corona de oro en la cabeza y en la mano una hoz afilada.
Salió otro ángel del templo y gritó en voz alta al que estaba sentado en la nube: Mete la hoz y siega porque llegó la hora de la siega, cuando la cosecha de la tierra está bien madura.
El que estaba sentado en la nube metió la hoz en la tierra y la tierra quedó segada.
Salió otro ángel del templo del cielo, también él con una hoz afilada.
Salió otro ángel de junto al altar, el que controla el fuego, y dijo a grandes voces al de la hoz afilada: Mete la hoz afilada y vendimia las uvas de la vid de la tierra, porque los racimos están maduros.
El ángel metió la hoz en la tierra y vendimió la vid de la tierra y echó las uvas en la cuba grande de la ira de Dios.
Salmo Responsorial
R. (13b) Que todo se alegre ante el Señor.
“Reina el Señor”, digamos a los pueblos.
El afianzó con su poder el orbe,
gobierna a las naciones con justicia. R.
R. Que todo se alegre ante el Señor.
Alégrese los cielos y la tierra,
retumbe el mar y el mundo submarino;
salten de gozo el campo y cuanto encierra,
manifiesten los bosques regocijo. R.
R. Que todo se alegre ante el Señor.
Regocíjese todo ante el Señor,
porque ya viene a gobernar el orbe.
Justicia y rectitud serán las normas
con las que rija a todas las naciones. R.
R. Que todo se alegre ante el Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Sé fiel hasta la muerte
y te daré como premio la vida, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
En este evangelio, la caída de Jerusalén simboliza el fin de los tiempos. Pero, para nosotros, que no sabemos ni el día ni la hora, el tiempo del Juicio es ahora: lo creamos ahora conforme el modo en que vivimos individualmente y como comunidad. “¡No se dejen engañar!”, dice Jesús. En otras palabras, su mensaje intenta sacudirnos, despertarnos para vivir ahora más radicalmente el Evangelio.
Sobre la destrucción del templo
A unos que elogiaban las hermosas piedras del templo y la belleza de su ornamentación les dijo:
—Llegará un día en que todo lo que ustedes contemplan será derribado sin dejar piedra sobre piedra.
Le preguntaron:
—Maestro, ¿cuándo sucederá eso y cuál es la señal de que está para suceder?
Respondió:
—¡Cuidado, no se dejen engañar! Porque muchos se presentarán en mi nombre diciendo: Yo soy; ha llegado la hora. No vayan tras ellos.
Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones, no se asusten. Primero ha de suceder todo eso; pero el fin no llega en seguida.
Entonces les dijo:
—Se alzará pueblo contra pueblo, reino contra reino;
habrá grandes terremotos, en diversas regiones habrá hambres y pestes, y en el cielo señales grandes y terribles.
Oración de los Fieles
– Por la Iglesia de Jesucristo. Para que su fe, su confianza y su amor no vacilen en las dificultades y tormentas de nuestro tiempo, roguemos al Señor.
– Por los que tienen dudas de fe o tienen miedo al futuro. Para que Dios les dé fuerza y valor, y reavivemos nosotros su esperanza, roguemos al Señor.
– En un mundo atenazado por la guerra y la violencia, por la deshonestidad y el abuso de poder, roguemos para que la gente inspirada por los valores del Evangelio conduzca al mundo por los caminos de la solidaridad, la paz, la justicia y el amor, roguemos al Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Ya que tú vas a santificar este pan y este vino
y transformarlos en Jesús, tu Hijo,
que el poder de tu Santo Espíritu
nos transforme en gente totalmente imbuida
de las actitudes y mentalidad de Jesucristo.
Haz que seamos más como él,
para que vivamos los unos para los otros
y no tengamos nada que temer
cuando nos llames a ti,
Dios nuestro por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía nos has dado
la Palabra y el Cuerpo de tu Hijo.
No permitas que nos dejemos engañar
por cualquiera que proclame un mensaje demasiado fácil.
Que nuestro único guía seguro y fiable sea
Aquel que es nuestro camino, verdad y vida,
nuestra esperanza y nuestra Resurrección,
Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Somos gente de esperanza. No tendríamos que preocuparnos sobre la cuestión de cuándo llegará el fin del mundo sino vivir como cristianos el Evangelio cada día. Si hacemos esto, no tenemos ningún motivo para temer. Que Dios todopoderoso los guarde seguros y salvos, y los bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
