TRIGESIMOCUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO LUNES
GENEROSIDAD DE LOS POBRES
Ciclo del Leccionario: II
Introducción
Oración Colecta
Señor Dios nuestro, Padre generoso:
El pueblo sencillo con frecuencia nos avergüenza
por su total generosidad y sincera lealtad.
Danos, Señor, la gracia de percatarnos
de que, como tu Hijo,
los verdaderamente pobres de corazón
con frecuencia nos muestran quién eres tú:
Un Dios que se da enteramente a sí mismo.
Danos también a nosotros
esa clase de lealtad y de amor generoso
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Primera Lectura
Los que no han cedido a la atracción, o incluso a la persecución, del paganismo y de los poderes de este mundo forman el “Resto” de Dios, marcados con el signo de Cristo y del Padre. Han sido leales a él, pues han preferido la pobreza de Cristo más que el poder, el prestigio o la seguridad personal. No traicionaron su identidad como cristianos. Nuestra Primera Lectura nos los presenta alabando a Dios en una liturgia celeste.
Los salvados
Vi al Cordero que estaba en el monte Sión y con él ciento cuarenta y cuatro mil que llevaban su nombre y el nombre del Padre grabado en la frente.
Oí un ruido en el cielo: como ruido de aguas torrenciales, como ruido de muchos truenos, el ruido que oí era como el de muchos arpistas tocando sus arpas.
Cantan un cántico nuevo delante del trono, delante de los cuatro vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender el cántico fuera de los ciento cuarenta y cuatro mil rescatados de la tierra.
Son los que no se han contaminado con mujeres y se conservan vírgenes. Éstos acompañan al Cordero por donde vaya. Han sido rescatados de la humanidad como primicias para Dios y para el Cordero.
En su boca no hubo mentira: son intachables.
Salmo Responsorial
R. Dichosos los limpios de corazón.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene,
el orbe todo y los que en él habitan,
pues él lo edificó sobre los mares
el fue quien lo asentó sobre los ríos. R.
R. Dichosos los limpios de corazón.
¿Quién subirá hasta el monte del Señor?
¿Quién podrá estar en su recinto santo?
El de corazón limpio y manos puras
y que no jura en falso. R.
R. Dichosos los limpios de corazón.
Ese obtendrá la bendición de Dios,
y Dios, su salvador, le hará justicia.
Esta es la clase de hombres que te buscan
y vienen ante ti, Dios de Jacob. R.
R. Dichosos los limpios de corazón.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben
a qué hora va a venir el Hijo del hombre.
R. Aleluya..
Evangelio
La viuda del evangelio de hoy, en su generosidad, da todo lo que tiene. Los pobres con frecuencia saben bien cómo dar porque saben lo que significa ser pobres y dependientes; saben cómo vivir en las manos de Dios.
La ofrenda de la viuda
Levantando la vista observó a unos ricos que depositaban sus donativos en el arca del templo.
Observó también, a una viuda pobre que ponía unas moneditas;
dijo:
—Les aseguro que esa pobre viuda ha puesto más que todos.
Porque todos ésos han depositado donativos de lo que les sobraba; pero ella en su pobreza, ha puesto cuanto tenía para vivir.
Oración de los Fieles
– Señor, te pedimos por los huérfanos y las viudas. Protégelos contra la desesperación, y a nosotros haznos atentos a su necesidad de amor y compasión. Por eso te decimos.
– Señor, te pedimos por todos los pobres, que viven en la incertidumbre de su supervivencia. Que sepamos compartir generosamente con ellos, llevándoles ayuda eficaz, seguridad y amor. Por eso te decimos.
– Señor, te pedimos por esta nuestra comunidad. Ayúdanos a aprender de los pobres a ser lo bastante generosos para compartir no sólo de nuestra abundancia, sino también, si es necesario, de nuestra propia pobreza. Por eso te decimos.
Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios misericordioso: Cuando tú quisiste
que alguien sufriera o muriera por el pecado
para que nosotros tuviéramos vida,
elegiste a tu propio Hijo
y él lealmente aceptó.
Oh Dios generoso, que te das a ti mismo:
Acepta estos humildes dones de pan y vino
porque en ellos ponemos nuestra propia generosidad
con la esperanza de que tú vas a incrementarla,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro, Padre generoso:
Tú vienes a nosotros en tu Hijo Jesucristo
no en la forma ostentosa en que un hombre rico visitaría
un barrio marginado y subdesarrollado,
sino en la forma humilde de un hombre que comparte
con los que son también pobres como él.
Acepta nuestra acción de gracias por tu entrega
y por manifestar en Jesús toda la abundancia de tu Amor.
Acepta nuestros sentimientos de gratitud
por Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Cristo se entregó a sí mismo para otorgar a los hombres reconciliación y felicidad. Los cristianos tenemos que aprender de él a darnos a nosotros mismos sin contar el costo. Para eso le pedimos que nos bendiga. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
