TRIGESIMOTERCER SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO JUEVES

“LLORA CONMIGO, PUEBLO MÍO”

Ciclo del Leccionario: II

Introducción

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Buscamos el camino de la paz de Jesucristo, tu Hijo.
Que ojalá seamos tu Pueblo escogido,
reconociendo día a día el tiempo de tu visitación.
Deseamos que hoy mismo sea el momento
en que estemos abiertos a tu venida,
acogiendo las palabras que nos hablas,
acogiendo a la gente que encontramos
y a los que claman por compasión
y por un poco de calor humano.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor

Primera Lectura

Apocalipsis 5, 1-10

Normalmente en la literatura apocalíptica la apertura de sellos anuncia la llegada de calamidades. Aquí está la clave de la victoria y de la paz que alcanzará al pueblo de Dios por medio del Cordero, que murió y resucitó, y de este modo venció a la muerte.
1

El Cordero y el libro

A la derecha del que estaba sentado en el trono vi un rollo escrito por delante y por detrás y sellado con siete sellos.

2

Vi un ángel poderoso que pregonaba con voz potente: ¿Quién es digno de abrir el rollo y romper sus sellos?

3

Nadie en el cielo ni en la tierra ni bajo tierra podía abrir el rollo ni examinarlo.

4

Yo lloraba mucho porque nadie era digno de abrir el rollo y examinarlo.

5

Pero uno de los ancianos me dijo: No llores; que ha vencido el león de la tribu de Judá, retoño de David: él puede abrir el rollo de los siete sellos.

6

Entre el trono y los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos vi que estaba en pie un cordero como sacrificado, con siete cuernos y siete ojos –los [siete] espíritus de Dios enviados por todo el mundo–.

7

Se acercó a recibir el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

8

Cuando lo recibió, los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron ante el cordero. Cada uno tenía una cítara y una copa de oro llena de perfumes –las oraciones de los santos–.

9

Cantaban un cántico nuevo:

Eres digno de recibir el rollo y romper sus sellos,

porque fuiste degollado

y con tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

10

hiciste de ellos el reino de nuestro Dios

y sus sacerdotes, y reinarán en la tierra.

Salmo Responsorial

Salmo 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b

R. Bendito sea el Señor.
Entonen al Señor un canto nuevo,
en la reunión litúrgica proclámenlo.
En su creador y rey, en el Señor,
alégrese Israel, su pueblo santo. R.
R. Bendito sea el Señor.
En honor de su nombre, que haya danzas,
alábenlo con arpa y tamboriles.
El Señor es amigo de su pueblo
y otorga la victoria a los humildes. R.
R. Bendito sea el Señor.
Que se alegren los fieles en el triunfo,
que inunde el regocijo sus hogares,
que alaben al Señor con sus palabras,
porque en esto su pueblo se complace. R.
R. Bendito sea el Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Cfr Salmo 94, 8

R. Aleluya, aleluya.
No endurezcan su corazón,
como el día de la rebelión en el desierto, dice el Señor.
R. Aleluya.

Evangelio

Lucas 19, 41-44

     Lucas escribió este evangelio cuando el Templo de Jerusalén había sido ya destruido. ¿Cómo es posible que el pueblo judío, como pueblo propio de Dios, que había sido tan celoso luchando por la lealtad al Dios de la Alianza, no reconociera a Cristo, el esperado? No nos corresponde a nosotros condenar, como erróneamente los cristianos han hecho con frecuencia en el pasado sino caminar juntos los caminos de paz del pueblo de Dios, y reconocer el tiempo en el que nos visita el Señor.

41

Lamentación por Jerusalén 

Al acercarse y divisar la ciudad,

dijo llorando por ella:

42

—Ojalá tú también reconocieras hoy lo que conduce a la paz. Pero eso ahora está oculto a tus ojos.

43

Te llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán y te cercarán por todas partes.

44

Te derribarán por tierra a ti y a tus hijos dentro de ti, y no te dejarán piedra sobre piedra; porque no reconociste el momento en que fuiste visitada por Dios.

Oración de los Fieles

– Señor Jesús, lamentamos y pedimos perdón porque a veces hemos sido negligentes y fríos a tu Amor; perdónanos, te rogamos.
– Señor Jesús, que los que han oído tu llamado a seguirte, pero rehusaron responder, estén listos de nuevo para caminar contigo, te rogamos.
– Señor Jesús, que nuestras comunidades oigan de nuevo tu llamado a estar profundamente unidas, te rogamos.
– Señor Jesús, une a todos los descendientes de Abrahán según la fe, judíos, cristianos y musulmanes, en ti, único Dios, y haznos constructores de paz y de bien con todos los hombres y mujeres de buena voluntad que habitan esta Tierra, te rogamos.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios, Padre nuestro:
Como prenda de nuestra fidelidad
a los vínculos de la Alianza
traemos ante ti este pan y este vino.
Acéptalos, y acéptanos a nosotros con tu Hijo,
y guárdanos siempre unidos en él
como Pueblo que tú amas.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Oración después de la Comunión
Oh Dios, Padre nuestro:
Tu Hijo lloró sobre su propio Pueblo
del que había nacido
y al que amaba con todo su corazón.
Que no llore Jesús sobre nosotros
porque somos infieles a la Alianza,
sino que, por la fuerza de esta eucaristía,
sepamos buscar lo que nos proporciona tu paz:
es decir, tú y tu Reino de integridad y bondad.
Concédenos esto por medio del fiel servidor,
tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Se nos pide que reconozcamos la venida del Señor no en un pasado lejano, sino ahora, hoy, en nuestras vidas y en nuestras comunidades. Que Dios todopoderoso les dé su gracia y los bendiga, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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